El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, declaró este jueves 30 de abril que la República Islámica está dispuesta a continuar el diálogo diplomático con Estados Unidos, siempre y cuando Washington ponga fin a lo que calificó como "acciones excesivas y provocadoras". La declaración se produce en un contexto de creciente tensión entre ambos países, con negociaciones estancadas y el control iraní del estratégico estrecho de Ormuz.
Condiciones para la diplomacia
En un comunicado oficial de la presidencia iraní, Pezeshkian expresó su "disposición a continuar el proceso diplomático para lograr una solución justa que garantice el respeto a los derechos de Irán y el establecimiento de la paz y la tranquilidad en la región". Sin embargo, subrayó que este objetivo depende directamente "del cese de las acciones excesivas y provocadoras de Estados Unidos".
El mandatario iraní calificó las declaraciones de altos cargos estadounidenses como "provocadoras e inaceptables", en una aparente referencia a los mensajes amenazadores del presidente Donald Trump. Según Pezeshkian, estas declaraciones complican aún más la situación en la región.
Conversación con Japón
Las declaraciones de Pezeshkian se dieron durante una conversación telefónica con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi. La llamada ocurrió después de que un petrolero japonés lograra atravesar el estrecho de Ormuz, el cual permanece bloqueado por Irán debido al conflicto bélico con Estados Unidos e Israel.
Irán mantiene el control del tráfico en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Esta situación ha provocado un aumento significativo en el precio del crudo a nivel global.
Negociaciones estancadas
Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán se encuentran actualmente encalladas. La parte iraní se niega a sentarse a negociar mientras el presidente Trump mantenga el bloqueo naval a sus puertos y buques. Esta postura se mantiene firme desde el primer encuentro bilateral celebrado en Islamabad los días 11 y 12 de abril, considerado el diálogo de más alto nivel desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979.
La negativa iraní a negociar bajo las condiciones actuales ha generado un estancamiento diplomático que, sumado al control del estrecho de Ormuz, mantiene en vilo a los mercados energéticos internacionales.



