Irán designa a Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo, desafiando advertencias de Estados Unidos e Israel
Los clérigos gobernantes de Irán designaron este 8 de marzo de 2026 en Teherán a Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido Alí Jamenei, como el nuevo líder supremo del país. Esta decisión se tomó en medio de una guerra regional en curso y a pesar de las fuertes advertencias emitidas por Estados Unidos e Israel sobre su nombramiento, lo que marca un momento crucial en la política iraní y las tensiones internacionales.
Asamblea de Expertos elige rápidamente al sucesor tras la muerte de Alí Jamenei
La Asamblea de Expertos, el órgano clerical encargado de seleccionar al líder supremo de la República Islámica de Irán, tomó la decisión nueve días después de que ataques de Israel y Estados Unidos provocaran la muerte del ayatolá Jamenei. Según un comunicado oficial, Mojtaba Jamenei, de 56 años, fue designado como el tercer guía del sistema político iraní tras obtener un voto decisivo de los miembros de la asamblea. La asamblea aseguró que no dudó en nombrar a un nuevo líder supremo, calificando las acciones de Estados Unidos e Israel como una "agresión", lo que subraya la firmeza del régimen iraní frente a la presión externa.
Antes del anuncio, el presidente estadounidense Donald Trump había desestimado al nuevo líder iraní, considerándolo un "peso ligero" y afirmando que Washington debería tener voz en la designación. "Si no obtiene nuestra aprobación no va a durar mucho", declaró Trump en una entrevista con ABC News. Sin embargo, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, respondió enfáticamente que la elección del líder supremo corresponde únicamente a Irán y rechazó cualquier intento de interferencia externa, reafirmando la soberanía del país en este proceso crítico.
Irán advierte que podría golpear instalaciones petroleras en la región
En paralelo al nombramiento del nuevo líder supremo, el conflicto regional continúa intensificándose de manera alarmante. Durante la jornada, ataques israelíes impactaron depósitos de petróleo en Teherán, lo que provocó una densa nube de humo en la capital iraní y dejó al menos cuatro muertos, según reportes citados. De acuerdo con el Ministerio de Salud de Irán, más de 1.200 personas han muerto y más de 10.000 civiles han resultado heridos desde el inicio de la guerra, cifras que no pudieron ser verificadas de forma independiente, lo que añade incertidumbre a la situación humanitaria.
El ejército iraní advirtió que podría responder atacando instalaciones petroleras en la región si continúan los ataques contra su infraestructura energética. Un portavoz militar señaló que, si el conflicto persiste, el precio del petróleo podría superar los 200 dólares por barril, lo que podría tener repercusiones económicas globales significativas y aumentar la inestabilidad en los mercados energéticos internacionales.
Escala el conflicto en Líbano y aumenta el número de desplazados
La guerra también se ha extendido a Líbano, donde los bombardeos israelíes volvieron a sacudir Beirut, causando más devastación. Israel confirmó un ataque contra un hotel en el centro de la capital libanesa, donde, según el ejército israelí, se encontraban altos mandos de los Guardianes de la Revolución iraníes. De acuerdo con el balance del Ministerio de Salud libanés, 394 personas han muerto, entre ellas 83 niños y 42 mujeres, mientras que 517.000 personas han sido desplazadas desde el inicio de los ataques, lo que refleja una crisis humanitaria en expansión y un sufrimiento creciente entre la población civil.
Macron habla con Trump y con el presidente iraní en medio de la crisis
En medio de la escalada del conflicto, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, informó que mantuvo conversaciones telefónicas con Donald Trump y con el presidente iraní Masud Pezeshkian. El mandatario francés afirmó que pidió a Irán cesar de inmediato los ataques contra países de la región, buscando una solución diplomática a la crisis. Mientras tanto, los Guardianes de la Revolución señalaron que lanzaron misiles contra Tel Aviv, el desierto del Negev y bases estadounidenses en la región, lo que indica una respuesta militar directa y un aumento en las hostilidades que podrían prolongar el conflicto.



