Primer Ministro libanés arremete contra Hezbolá por acusaciones de alineación con Israel
El primer ministro del Líbano, Nawaf Salam, respondió con firmeza este jueves a las acusaciones lanzadas por el jefe del grupo chií Hezbolá, Naim Qassem, quien afirmó que el Gobierno libanés está poniendo en práctica "decisiones israelíes". En una reunión gubernamental, Salam calificó estas declaraciones como "absurdas e incitadoras a la sedición", subrayando que no podía permanecer en silencio ante tales afirmaciones.
Contexto de tensiones tras ofensiva aérea israelí
Estas declaraciones se producen en un momento de alta tensión, después de que Qassem apuntara directamente al Ejecutivo libanés durante su primer discurso desde el inicio de la campaña aérea israelí contra el Líbano a comienzos de esta semana. El líder de Hezbolá instó al Gobierno a defender el país en lugar de responder a lo que denominó "decisiones" de Israel y Estados Unidos.
Precisamente, el Consejo de Ministros había aprobado esta semana una serie de medidas contra Hezbolá, incluyendo la prohibición de sus actividades armadas. Esta decisión gubernamental se tomó después de que un ataque lanzado por la formación chií provocara el inicio de la ofensiva israelí, aumentando las fricciones internas.
Salam denuncia que Hezbolá actúa por intereses extranjeros
En su intervención, el primer ministro Salam defendió que los verdaderos reprobables son quienes "arrastraron" al Líbano a una situación innecesaria, sin considerar las consecuencias desastrosas para la nación. Añadió que estas acciones se realizaron "al servicio de intereses extranjeros que no tienen nada que ver con el bienestar del Líbano", en una clara referencia a la alianza de Hezbolá con Irán.
El ataque iniciado por Hezbolá, según se ha reportado, pretendía vengar al líder supremo de Irán, Alí Jameneí, destacando la estrecha relación entre Teherán y el movimiento chií. Irán es un aliado clave de Hezbolá, proporcionándole entrenamiento y financiamiento, lo que según Salam compromete la soberanía libanesa.
Esta confrontación verbal entre el Gobierno y Hezbolá refleja las profundas divisiones políticas en el Líbano, donde el movimiento armado mantiene una influencia significativa. Las acusaciones cruzadas y las medidas restrictivas podrían intensificar la inestabilidad en una región ya de por sí convulsa.



