El secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, reafirmó el compromiso de México con el sistema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en un contexto marcado por retrasos en el pago de cuotas obligatorias. Este jueves, Velasco se reunió con el secretario general de la ONU, António Guterres, y destacó la participación de México en temas como paz, seguridad internacional, derechos humanos y desarrollo sostenible.
Adeudo de México con la ONU
Según registros de la ONU, México tiene un adeudo de 38 millones de dólares en contribuciones obligatorias. Este atraso persiste a pesar de que en 2025 el gobierno de Claudia Sheinbaum realizó pagos por alrededor de 189 millones de pesos, cubriendo parte de sus obligaciones sin liquidar completamente los compromisos pendientes.
En el esquema financiero de la ONU, México aporta aproximadamente el 1.22% del presupuesto ordinario. Este porcentaje se determina cada tres años con base en el tamaño de la economía, el ingreso nacional y la capacidad económica (PIB) de cada Estado, así como su deuda externa.
Especialistas analizan la situación
Víctor Manuel Olea, especialista en Política Internacional, señaló que el adeudo debe entenderse dentro de la dinámica financiera del organismo. “La ONU opera con un sistema de contribuciones obligatorias que no siempre se cubren a tiempo por todos los países. México se encuentra dentro de ese grupo, pero no es un caso excepcional ni crítico”, explicó.
Legalmente, este adeudo no implica la salida de México de la ONU. La Carta de las Naciones Unidas, en su artículo 19, establece que un país miembro pierde su derecho a voto en la Asamblea General solo cuando su deuda equivale o supera el monto de sus contribuciones correspondientes a los dos años anteriores completos. Para que México perdiera el voto, su deuda acumulada tendría que rebasar los 77.2 millones de dólares, equivalente a las cuotas de 2024 y 2025 sumadas. Por lo tanto, México conserva su derecho a voto y su capacidad de participación en la toma de decisiones.
“El umbral de los dos años funciona como un mecanismo de presión, pero también como un margen de maniobra para los Estados. México está lejos de ese punto, aunque es importante que el adeudo no se acumule y se siga saldando”, indicó Olea.
Contexto internacional
A nivel internacional, según reportes de la ONU, más de 70 países miembros presentan atrasos en sus contribuciones, lo que genera presiones financieras en áreas como operaciones de mantenimiento de la paz, programas de desarrollo y ayuda humanitaria. Olea considera que el impacto del adeudo no solo debe analizarse en términos financieros. “Más allá del monto, lo relevante es la consistencia. México ha sido históricamente un país que apuesta por el multilateralismo, y eso implica no solo participación política, sino también cumplimiento financiero en la medida de lo posible”, afirmó.
El especialista agregó que el escenario actual sigue siendo manejable, pero requiere seguimiento. “No hay una afectación inmediata en la posición de México dentro de la ONU, pero sí es importante mantener una trayectoria de pagos que evite acumulaciones en el mediano plazo”, apuntó.
Compromiso continuo
Roberto Velasco informó que México seguirá participando en los trabajos del organismo. Por su parte, António Guterres mantiene a México como un socio estratégico en iniciativas relacionadas con desarrollo sostenible, cooperación internacional y derechos humanos.
Para Olea, el reto principal es de continuidad. “México no está en riesgo de perder su lugar ni su voz dentro de la ONU; sigue siendo un actor confiable. El desafío es mantener el equilibrio entre su compromiso internacional y su capacidad presupuestal, algo que enfrentan la mayoría de los países en el sistema”, concluyó.



