Crisis política sacude al gobierno británico por escándalo Epstein
El primer ministro británico, Keir Starmer, se encuentra bajo una presión política sin precedentes tras la dimisión de dos de sus principales colaboradores en Downing Street. La crisis se desató por las revelaciones sobre los vínculos entre el exembajador británico en Estados Unidos, Peter Mandelson, y el fallecido financiero Jeffrey Epstein, condenado por tráfico sexual de menores.
Renuncias consecutivas en el equipo de gobierno
El director de comunicación, Tim Allan, presentó su renuncia este lunes, menos de 24 horas después de que el jefe de gabinete, Morgan McSweeney, abandonara su cargo. Ambos funcionarios citaron como motivo principal el escándalo relacionado con el nombramiento de Mandelson como embajador en Washington en 2024.
"He decidido retirarme para permitir la formación de un nuevo equipo en Downing Street", declaró Allan en un comunicado oficial, donde añadió que deseaba al primer ministro y a su equipo "el mayor de los éxitos". McSweeney, por su parte, asumió la responsabilidad directa por haber aconsejado a Starmer el polémico nombramiento.
Los vínculos Epstein-Mandelson
La investigación reveló intercambios de correos electrónicos entre Epstein y Mandelson que mostraban:
- Una relación de amistad cercana que se extendía por años
- Transacciones financieras entre ambas partes
- Compartición de fotografías privadas
- Evidencia de que Mandelson compartió información confidencial con el financiero hace casi dos décadas
Mandelson, de 72 años, es una figura política veterana del Partido Laborista que se vio gravemente comprometida por estas revelaciones. Epstein se suicidó en prisión en 2019 mientras enfrentaba cargos federales por tráfico sexual de menores.
Starmer se mantiene firme ante las presiones
A pesar de los llamamientos de la oposición conservadora para que dimita, el primer ministro británico ha reiterado su intención de permanecer en el cargo. "Tengo la intención de seguir llevando a cabo ese trabajo vital para nuestro país", declaró Starmer la semana pasada, añadiendo que el enfoque de su gobierno sigue siendo "la máxima prioridad".
Uno de los portavoces de Starmer negó rotundamente que el primer ministro planeara dimitir este lunes, afirmando que está "centrado en su trabajo" y "ocupándose de la labor de implementar cambios en todo el país".
La oposición aumenta la presión
La jefa del Partido Conservador, Kemi Badenoch, intensificó los ataques contra Starmer durante una entrevista en BBC Radio 4. "Su posición ahora es insostenible. Los asesores asesoran, los dirigentes deciden. Él tomó una mala decisión y debería asumir sus responsabilidades", declaró Badenoch.
La líder conservadora subrayó que "que le hayan aconsejado mal no puede ser una buena excusa para un dirigente", en referencia a la defensa de Starmer sobre el mal asesoramiento recibido respecto al nombramiento de Mandelson.
Contexto internacional y próximos pasos
La crisis política ocurre en un momento delicado para las relaciones internacionales del Reino Unido. Starmer tiene previsto dirigirse al final del día a los diputados de su partido, donde enfrentará preguntas directas sobre su liderazgo y la gestión de esta crisis.
El primer ministro expresó públicamente su arrepentimiento por el nombramiento de Mandelson: "Siento haber creído las mentiras de Mandelson y haberlo nombrado", declaró el jueves pasado, reconociendo el error político cometido.
Esta situación representa el mayor desafío de liderazgo que ha enfrentado Starmer desde que asumió el cargo, poniendo a prueba la estabilidad de su gobierno y su capacidad para manejar crisis de reputación de alto nivel.