Calor extremo: cómo afecta a los hipertensos y cómo prevenir riesgos
Calor extremo: cómo afecta a los hipertensos

El calor extremo tiene efectos profundos en el organismo, y estos se agravan significativamente en personas con hipertensión arterial. En 2026, México atraviesa una ola de calor intensa y prolongada, con temperaturas que superan los 40 °C en muchas regiones y que en zonas del norte y occidente han rebasado incluso los 45 °C.

¿Qué causa esta ola de calor?

Este fenómeno está relacionado con un sistema de alta presión atmosférica, conocido como “domo de calor”, que actúa como una tapa que atrapa el aire caliente, impide la formación de nubes y favorece una radiación solar constante durante varios días. El cambio climático ha intensificado la frecuencia, duración y severidad de estas olas de calor en el país, haciéndolas más tempranas y extremas cada año.

En términos de duración, no existe una fecha exacta en la que el calor desaparezca por completo, pero sí hay un patrón estacional claro. Las olas de calor más fuertes suelen concentrarse entre abril y junio, con mayo como el punto más crítico. El alivio gradual comienza con la llegada de la temporada de lluvias, generalmente en la segunda mitad de junio, cuando aumentan la nubosidad y la humedad, lo que reduce las temperaturas máximas.

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¿Cómo afecta el calor a los hipertensos?

Desde el punto de vista de la salud, el calor extremo tiene efectos profundos en el organismo, y estos se agravan significativamente en personas con hipertensión arterial. Cuando el cuerpo se expone a altas temperaturas, activa mecanismos para enfriarse, siendo el principal la dilatación de los vasos sanguíneos (vasodilatación). Este proceso permite que más sangre circule cerca de la piel para liberar calor, pero también puede provocar una disminución de la presión arterial. En personas sanas esto suele compensarse, pero en quienes padecen hipertensión —o toman medicamentos para controlarla— este cambio puede generar desajustes importantes, desde mareos hasta desmayos.

Además, el calor provoca una pérdida acelerada de líquidos y electrolitos a través del sudor. Esta deshidratación reduce el volumen de sangre circulante, lo que obliga al corazón a latir más rápido y con mayor esfuerzo para mantener una adecuada perfusión de los órganos. En personas hipertensas, cuyo sistema cardiovascular ya está bajo mayor presión, este esfuerzo adicional puede desencadenar complicaciones como arritmias, crisis hipertensivas o incluso eventos graves como infartos o accidentes cerebrovasculares. A esto se suma que algunos medicamentos antihipertensivos, como los diuréticos, aumentan la eliminación de líquidos, lo que puede agravar aún más la deshidratación en condiciones de calor extremo.

Otro aspecto relevante es la alteración del equilibrio térmico del cuerpo. Cuando la temperatura ambiental es muy alta y el organismo no logra disipar el calor de forma eficiente, puede desarrollarse un golpe de calor, una condición médica grave que eleva la temperatura corporal por encima de los 40 °C. En este estado, el sistema nervioso central comienza a fallar, lo que puede provocar confusión, pérdida de conciencia, convulsiones y daño a órganos vitales. Las personas con hipertensión tienen mayor riesgo porque su sistema circulatorio puede no adaptarse adecuadamente a estos cambios extremos.

Prevención si tienes hipertensión

El estrés térmico y la deshidratación pueden provocar picos de presión en ciertos momentos del día, generando una inestabilidad peligrosa en el control de la hipertensión. Esta variabilidad es particularmente riesgosa porque aumenta la probabilidad de daño en órganos como el corazón, el cerebro y los riñones.

Por lo anterior, es fundamental que las personas con hipertensión sigan una serie de recomendaciones:

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  • Hidratarse constantemente (aunque no se tenga sed)
  • Evitar salir entre las 11:00 y las 16:00 horas
  • Usar ropa ligera y de colores claros
  • Evitar el exceso de sal (puede empeorar la presión)
  • Tomar medicamentos en horarios correctos (consultar si el calor afecta el tratamiento)
  • Mantenerse en lugares frescos y ventilados

El calor actual en México no solo representa un fenómeno climático intenso, sino también un desafío importante para la salud pública. En personas con hipertensión, el impacto es especialmente delicado, ya que el cuerpo debe enfrentar simultáneamente la regulación de la temperatura y el control de la presión arterial, lo que incrementa el riesgo de complicaciones cardiovasculares. Por ello, la vigilancia, la prevención y la adaptación de hábitos diarios son clave para reducir riesgos durante esta temporada.