El dolor lumbar persistente, que no cede con reposo ni analgésicos comunes, podría ser una señal de alerta temprana de cáncer de ovario. A menudo se confunde con molestias musculares o de la columna, pero cuando es de tipo sordo, constante y acompañado de otros síntomas, requiere atención ginecológica inmediata.
¿Cómo distinguir el dolor lumbar oncológico?
Según la Dra. Mafalda Mercedes Hurtado, Directora Médica de Acceso en Auna Oncolsalud México, el dolor relacionado con cáncer de ovario se caracteriza por ser persistente, no mejora con cambios de postura ni con tratamientos convencionales. Es un dolor referido, causado por la presión que ejerce un tumor en los ovarios sobre los nervios pélvicos, que irradia hacia la espalda baja.
La tríada de síntomas que lo acompañan
- Inflamación abdominal constante: A diferencia de la colitis, la distensión no varía durante el día; es permanente.
- Saciedad temprana: Sensación de plenitud después de comer muy poco.
- Urgencia urinaria: Necesidad frecuente de orinar, similar a la presión del embarazo.
¿Por qué se retrasa el diagnóstico?
Alrededor del 80% de los casos se detectan en etapas avanzadas, porque las mujeres acuden primero a internistas o gastroenterólogos. El Papanicolaou no detecta cáncer de ovario; se requiere un ultrasonido transvaginal para visualizar masas ováricas.
Factores de riesgo
- Antecedentes familiares de cáncer de mama u ovario (mutaciones BRCA).
- Edad mayor de 50 años.
- Nuliparidad o primer embarazo después de los 35 años.
- Sobrepeso y tabaquismo.
La detección temprana ofrece una expectativa de vida del 90%. Si el dolor lumbar persiste más de 12-15 días al mes, se recomienda ultrasonido y análisis de sangre CA-125. Hoy existen cirugías y terapias dirigidas que mejoran el pronóstico.



