Las altas temperaturas que se registran en México incrementan el riesgo de deshidratación, golpes de calor y choques térmicos. La clave está en la prevención y en comprender que no es solo la temperatura lo que afecta al organismo.
¿Qué es el clima híbrido?
En mayo, el clima en México suele experimentar una fase de transición particularmente intensa. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el país suele experimentar simultáneamente una onda de calor persistente con temperaturas superiores a los 40 y hasta 45 grados Celsius, junto con la presencia de frentes fríos, canales de baja presión y entrada de humedad que provocan lluvias, tormentas eléctricas y granizadas. Este fenómeno genera lo que los especialistas describen como un “clima híbrido”, donde el calor extremo convive con humedad elevada y precipitaciones intermitentes. Además, el SMN ha señalado que la temporada de lluvias comienza en mayo, en un contexto de temperaturas por arriba del promedio histórico, lo que intensifica la sensación térmica y la carga fisiológica sobre el cuerpo.
Mecanismos de regulación térmica
Desde un enfoque científico, el cuerpo humano regula su temperatura principalmente mediante la sudoración. Sin embargo, cuando hay alta humedad en el ambiente, como ocurre previo o durante las lluvias, este mecanismo biológico suele perder eficacia, pues el sudor necesita evaporarse para enfriar la piel, pero en ambientes húmedos la evaporación se reduce. Esto provoca que el cuerpo acumule calor interno y trabaje más para enfriarse, elevando el riesgo de fatiga, deshidratación o golpe de calor. Adicionalmente, los cambios bruscos entre calor intenso exterior y ambientes más frescos o lluviosos pueden generar choques térmicos, afectando la presión arterial, el sistema cardiovascular y el equilibrio térmico del organismo.
“La combinación de temperatura elevada y humedad incrementa el llamado ‘índice de calor’, que es lo que realmente percibe el cuerpo. Bajo estas condiciones, la capacidad de enfriamiento natural se ve comprometida, lo que puede derivar en estrés térmico acumulativo”, explicó la Dra. Karina Renoirte, vocera oficial de PiSA Farmacéutica.
Recomendaciones para protegerse
Ante este panorama, las recomendaciones se enfocan en mantener hidratación constante, incluso sin sensación de sed; evitar exposición prolongada al sol, especialmente entre las 11:00 y 16:00 horas; promover el uso de ropa ligera, transpirable y de colores claros; y consumir alimentos frescos de alto contenido de agua, como frutas y verduras. Estos cuidados ayudan a prevenir complicaciones que, según organismos internacionales, pueden escalar rápidamente desde el agotamiento por calor hasta condiciones críticas como la falla renal aguda o, en casos de exposición prolongada, fallas multisistémicas.
“No se trata solo del calor, sino de cómo interactúa con la humedad y las lluvias. Este tipo de condiciones alteran nuestra capacidad de sudoración y elevan el riesgo de deshidratación. Este escenario obliga al cuerpo a adaptarse bajo presión, facilitando descompensaciones sistémicas si no se interviene preventivamente”, señaló la Dra. Renoirte.
Pronóstico para mayo de 2026
El SMN ha advertido que mayo de 2026 destaca por su intensidad, con persistencia de ondas de calor en gran parte del país al mismo tiempo que se desarrollan lluvias fuertes en diversas regiones, derivadas de la interacción entre sistemas atmosféricos. Este escenario no solo incrementa los riesgos meteorológicos, sino también los de salud, al generar un entorno donde el cuerpo enfrenta calor extremo, alta radiación solar y humedad significativa en lapsos cortos de tiempo.
En este contexto, la clave está en la prevención y en comprender que no es solo la temperatura lo que afecta al organismo, sino la combinación de factores climáticos. Adaptarse a este “clima híbrido” es fundamental para evitar afectaciones y mantener el bienestar durante la temporada.



