40 años de Chernobyl: la amenaza nuclear revive con la guerra en Ucrania
Chernobyl 40 años: amenaza nuclear revive con guerra Ucrania

El 26 de abril se cumplieron 40 años del accidente de Chernobyl, el mayor desastre nuclear en la historia de la humanidad. Un reactor de la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, ubicada en el norte de Ucrania, en la ciudad de Prípiat, explotó, propagando materiales radiactivos a la atmósfera que se extendieron por gran parte de Europa. Entre los materiales detectados se encontraron dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, así como aleaciones de circonio y grafito.

¿Cómo ocurrió la tragedia?

El accidente inició durante una prueba de seguridad en uno de los reactores nucleares de la entonces Unión Soviética. La prueba simulaba un corte de electricidad para implementar un procedimiento de seguridad que suministrara y hiciera circular el agua de enfriamiento del reactor hasta que los generadores eléctricos de respaldo proporcionaran la energía necesaria. Sin embargo, una combinación de un mal diseño de la central nuclear, que no disponía de un recinto de contención, y errores de los operadores, provocaron la explosión de uno de los reactores, desencadenando el desastre.

Tras el accidente, se inició un proceso de descontaminación, contención y mitigación. Se aisló un área de 30 km de radio alrededor de la central nuclear, conocida como zona de exclusión, que aún sigue vigente. Tras varias negociaciones con el Gobierno ucraniano, la central cerró definitivamente el 15 de diciembre de 2000. Además, se construyó un “sarcófago” para cubrir el reactor y aislar el interior, que se degradó con el tiempo por fenómenos naturales y las dificultades de construirlo en un ambiente de alta radiación, por lo que corría el riesgo de degradarse gravemente. En 2004, se inició la construcción de un nuevo sarcófago para el reactor.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Nuevo Sarcófago Seguro

En noviembre de 2016, se inauguró otro sarcófago, denominado “Nuevo Sarcófago Seguro” (NSS), una estructura móvil (la mayor construida hasta la fecha en el mundo) en forma de arco de 110 metros de alto, 150 de ancho y 256 de largo, con un peso de más de 30 mil toneladas. Se construyó a 180 metros del reactor y luego se ubicó sobre él, desplazándolo mediante un sofisticado sistema de rieles. Se estima que puede durar aproximadamente 100 años.

Así pasaron varios años con la idea de que esto no volvería a ocurrir, pero el 24 de febrero de 2022, Rusia invadió Ucrania, comenzando una guerra que hasta la actualidad se mantiene vigente y ha provocado el temor de que este desastre nuclear se repita.

Ataques rusos a instalaciones nucleares

Desde el inicio del conflicto ruso-ucraniano, autoridades nucleares del mundo han puesto la mirada en Kiev, debido a que Ucrania alberga 15 reactores nucleares y la mayor planta de energía nuclear de Europa: Zaporiyia, ocupada por Rusia desde 2022.

El 14 de febrero de 2025, un dron explosivo aparentemente ruso impactó contra el Nuevo Sarcófago de Seguridad que cubre el reactor de Chernobyl, ocasionando un incendio y daños en la estructura exterior. Según los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), después del ataque, el sarcófago había perdido “sus funciones de seguridad primarias, incluida la capacidad de aislamiento”. Durante todo el conflicto se han registrado ataques a otras instalaciones nucleares ucranianas, lo que mantiene en alerta ante un posible “Chernobyl 2.0”.

Tal es el temor que esta catástrofe vuelva a ocurrir que, en la víspera del 40 aniversario, la Comisión Europea advirtió sobre los “incesantes” ataques rusos a dichas instalaciones y exigió a Rusia el cese inmediato de estos. “En este trágico aniversario, exigimos a Rusia que cese de inmediato todos los ataques contra las instalaciones nucleares en Ucrania y que cumpla con los Siete Pilares Indispensables para la Seguridad Nuclear durante un conflicto armado. Rusia será responsable de poner en peligro la seguridad pública, deberá indemnizar por los daños causados y devolver el control total de la central de Zaporiyia a Ucrania”, destacó el organismo europeo en un comunicado.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

Además, denunció los “incesantes ataques de Moscú” contra el sarcófago de Chernobyl, los cuales “socavan décadas de esfuerzos internacionales e inversiones por valor de 2 mil 100 millones de euros para mitigar las consecuencias del desastre”. La Comisión agregó que “los ataques sistemáticos de Moscú contra la infraestructura energética de Ucrania amenazan el suministro eléctrico estable necesario para el funcionamiento seguro de las instalaciones nucleares”. El escrito apuntó que “hasta el día de hoy, el legado de Chernobyl sigue siendo un crudo recordatorio de que garantizar la seguridad nuclear depende de la transparencia, de sólidas medidas de protección y de la cooperación internacional”.

Es cierto que los ataques al sarcófago del reactor 4 son peligrosos, pero estos no han sido los únicos. En lo que va de la guerra, se ha atacado en distintas ocasiones a Zaporiyia, siendo la última vez este 3 de mayo, donde un dron alcanzó el laboratorio exterior de control de radiación, según informó la OIEA. “El OIEA ha sido informado por la Central de Zaporiyia de que un dron apuntó a su Laboratorio de Control de Radiación Externa (ECRL) hoy. No se reportaron heridos y aún no se sabe si el ataque dañó el laboratorio, que se encuentra fuera del perímetro de la ZNPP. El equipo en el lugar ha solicitado acceso al laboratorio”, manifestó el organismo en su cuenta de X. “Cualquier ataque cerca de sitios nucleares puede representar riesgos para la seguridad nuclear”, agregó.

Sin embargo, a pesar de este creciente temor de un “Chernobyl 2.0”, en los últimos días, los presidentes de ambas naciones en conflicto han manifestado (e incluso implementado en algunas ocasiones) su deseo de un alto al fuego que podría culminar con un acuerdo de paz, con la mediación de Estados Unidos.

¿Alto al fuego?

Vladímir Putin propuso el pasado miércoles, tras una conversación telefónica con Donald Trump, una tregua con Ucrania con ocasión del Día de la Victoria sobre la Alemania nazi, que se celebrará este 9 de mayo. Según el Kremlin, “Putin informó a su colega estadounidense sobre su disposición a anunciar una tregua durante las celebraciones del Día de la Victoria. Trump apoyó activamente esa iniciativa”. Asimismo, el republicano alabó el alto al fuego declarado por Moscú y Kiev durante la Pascua ortodoxa el 11 y 12 de abril, y recordó que “esa festividad conmemora nuestra victoria común sobre el nazismo en la Segunda Guerra Mundial”.

Por su parte, el líder ucraniano, Volodímir Zelenski, compartió este lunes una tregua para el 6 de mayo y dejó en manos del Kremlin la posibilidad de prolongarla. “Consideramos que la vida humana tiene un valor incomparablemente mayor que cualquier ‘celebración’ de aniversario. En este sentido, anunciamos un régimen de alto el fuego a partir de las 00.00 hora local del 5 al 6 de mayo”, redactó Zelenski en su cuenta de X, en la que pidió a Rusia secundarla. “En el tiempo que queda hasta ese momento, es realista garantizar que el silencio entre en vigor. Actuaremos de forma recíproca a partir de ese momento”, añadió. Igualmente, afirmó que “ha llegado el momento de que los dirigentes rusos den pasos reales para poner fin a su guerra, especialmente dado que el Ministerio de Defensa ruso considera que no puede celebrar un desfile en Moscú sin la buena voluntad de Ucrania”.

Así, el mundo se encuentra expectante sobre estos nuevos ceses de hostilidades que, si todo sale acorde a lo planeado, podría culminar con un fin al conflicto ruso-ucraniano.