Una quemadura de tercer grado implica un dolor y trauma inmensos, pero el tratamiento para su recuperación puede ser casi igual de difícil. La dermoabrasión de la piel muerta, un proceso poco delicado, a menudo se realiza con herramientas como lijas de ferretería o esponjillas metálicas. Frente a esta realidad, académicos y emprendedores colombianos desarrollaron SkinGo, un dispositivo médico que facilita este procedimiento doloroso tanto para el paciente como para el médico, utilizando las manos y el tacto del especialista.
Origen de SkinGo
Fernando García, ingeniero biomédico y electrónico por la Universidad de los Andes (Colombia) y parte del equipo de SkinGo, relata que el proyecto nació en 2018 ante la inminente regulación en Colombia que prohibiría el uso de lijas y objetos similares para la dermoabrasión. “Estamos hablando de la lija que usamos para la madera, pero también se utiliza esponjilla de metal. En Colombia, estos son los objetos más comunes para la cirugía por su precio y funcionalidad”, explica García. Sin embargo, estos no son dispositivos médicos y conllevan riesgos para los pacientes.
La dirección médica de la institución educativa donde trabajaba García enfrentó el desafío: “el director médico dijo a los médicos tratantes: ‘invéntense algo’”. Los especialistas contactaron al departamento de ingeniería biomédica, donde García estudiaba su maestría, y comenzaron a buscar una solución. “Ahí arranca la historia de desarrollo”, comenta.
Desarrollo del dispositivo
Los académicos estudiaron por qué se usaba la lija y qué otros dispositivos existían. Encontraron opciones como el dermatomo, usado para injertos, y fresas con punta de diamante, pero ninguna estaba diseñada específicamente para la dermoabrasión. Unos retiraban más piel de la necesaria, otros eran costosos o lentos, por lo que se recurría nuevamente a la lija o a la cirugía metálica.
El equipo decidió replicar la composición de la lija en un dispositivo médico biocompatible y esterilizable. “Comenzamos a explorar cómo hacer una lija de plástico, de un polímero biocompatible”, señala García. Usaron impresión 3D para crear prototipos con formas como pirámides y rombos, probando su capacidad para retirar piel muerta. Sin embargo, las primeras versiones dejaban surcos o hendiduras, lo que podía provocar infecciones. “Si el paciente se infecta, puede generar un efecto dominó que lleve a la muerte o a sobrecostos enormes”, advierte García.
Tras más pruebas, descubrieron que el problema no era la geometría, sino el patrón de disposición de las formas. Combinando formas específicas con un patrón particular, lograron una remoción homogénea que el médico puede controlar.
Diseño del guante
En 2019, el diseño era funcional, pero los médicos se cansaban al usar la lija quirúrgica, generando dolencias a largo plazo. Mientras probaban diferentes agarres, uno de los inventores encontró un guante de lavar platos y pensó: “¿qué tal si lo ponemos en un guante y le damos control total al médico?”. Esto permitiría tratar áreas de difícil acceso como detrás de las orejas, fosas nasales o entre los dedos. “Con la mano, tenemos la ergonomía completa del cuerpo”, explica García. Así nació el diseño actual del guante SkinGo.
La pandemia detuvo la investigación hasta finales de 2020, cuando pudieron probar el guante en pacientes. “La gran prueba funcionó de maravillas. Los médicos estaban muy aliviados y respondieron positivamente”, recuerda García. El producto se patentó en Colombia y Estados Unidos, pero la titularidad institucional frenó su avance. Posteriormente, los emprendedores obtuvieron el control del diseño para buscar su salida al mercado.
Reconocimiento y futuro
SkinGo fue uno de los ocho ganadores del Latam Health Champions (LHC) 2026, certamen organizado por INNOS, FIFARMA y AMIIF. Actualmente, el equipo busca financiamiento para la fabricación industrial y la comercialización. “Es un producto más efectivo para médicos y pacientes que debería emplearse en hospitales del mundo”, concluye García, destacando que el objetivo es disminuir el sufrimiento de quienes ya sufren bastante.



