Síndrome de Sueño Insuficiente: Un Peligro Latente para la Salud Pública
Dormir mal no es simplemente una mala noche o una adaptación al ritmo de vida moderno, impulsado por demandas laborales o cuidados familiares. La mala calidad del sueño a lo largo del tiempo se asocia directamente con padecimientos graves como enfermedades cardiovasculares, diabetes, demencia e incluso enfermedades degenerativas como el Alzheimer. En entrevista, Rafael Santana Miranda, coordinador de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Facultad de Medicina de la UNAM, desmiente varias falacias comunes sobre el sueño que persisten en la sociedad.
Falacias Peligrosas y Riesgos Asociados
Muchas personas creen que dormir mal una noche se puede compensar al día siguiente o durante el fin de semana, que los horarios matutinos de las escuelas son normales para niños y jóvenes, o que roncar profundamente indica un sueño reparador. Sin embargo, estas ideas son erróneas y pueden tener consecuencias graves. "Roncar nunca será sinónimo de sueño profundo, aunque así lo asociemos. Alguien que ronca y tiene pausas respiratorias enfrenta un trastorno respiratorio del sueño, lo que incrementa en un 400% el riesgo de sufrir un infarto", explica Santana Miranda.
En el marco del Día Mundial del Sueño, celebrado el 13 de marzo de 2026, el especialista destaca que entre 4 y 7 de cada 10 hipertensos deben su condición a problemas respiratorios durante el sueño. Un desfase en los horarios de sueño, contrario a nuestra programación genética, modifica el riesgo cardiovascular y metabólico. Estudios recientes indican que esto provoca descontrol en los niveles de glucosa a nivel central y periférico, predisponiendo a obesidad, diabetes e hipertensión, problemas de salud pública en México con consecuencias catastróficas.
Vínculos con Enfermedades Degenerativas y Efectos de la Pandemia
La demencia, un deterioro cognitivo que representa un creciente problema de salud pública, también se relaciona con trastornos del sueño. La falta de sueño desencadena efectos fisiopatológicos que impiden el ingreso a etapas específicas del sueño, cada una con un propósito arquitectónico crucial. Investigaciones pioneras, en las que participó Santana Miranda hace una década, descubrieron que restringir el sueño REM (movimientos oculares rápidos) abre la barrera hematoencefálica, permitiendo la entrada o salida de sustancias en el sistema nervioso.
Hallazgos más recientes demuestran que otras etapas, como el sueño de ondas lentas (NREM), están íntimamente ligadas al sistema de limpieza cerebral. "Si no se accede a esta etapa, se acumulan proteínas como la beta amiloide, vinculada a trastornos cognitivos mayores como el Alzheimer", apunta el académico. Además, tras la pandemia, se reconoció que pacientes con apnea del sueño tenían un riesgo hasta 300% mayor de ser intubados, evidenciando su vulnerabilidad.
Complejidad y Soluciones Multidisciplinarias
El tratamiento de los trastornos del sueño es complejo, ya que sus causas pueden ser diversas: apnea, problemas respiratorios, factores sociales, psicológicos, psiquiátricos, neurológicos o incluso parasomnias como el síndrome de piernas inquietas. Espacios como la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM ofrecen un enfoque multidisciplinario esencial. "Un solo profesional no puede conocer todo sobre el dormir, ya que involucra diferentes especialidades", subraya Santana Miranda.
Es crucial analizar aspectos fisiológicos antes de recurrir a medicamentos como antidepresivos. Por ejemplo, un problema respiratorio que causa pausas nocturnas y mala oxigenación puede simular un estado de ánimo deprimido, mientras que un trastorno neurológico como la epilepsia nocturna puede interrumpir el sueño. Recuperar el sueño no solo implica descansar, sino mantener la salud mental, el estado de ánimo, el sistema inmunológico y el crecimiento.
Malos Hábitos y Recomendaciones Básicas
Cuando los problemas para dormir no han escalado a niveles complejos y son resultado de malos hábitos, pueden corregirse siguiendo recomendaciones de higiene del sueño:
- Evitar el uso de pantallas antes de dormir.
- Regular los horarios de sueño.
- Evitar alimentos pesados y altos en grasas por la noche.
Santana Miranda agrega que muchos problemas, como dormir pocas horas por ver pantallas nocturnas, descontrolan los ritmos circadianos debido a la contaminación lumínica y acústica. "Vivimos en un mundo que dificulta el sueño, pero la buena noticia es que muchos de estos problemas, incluso los más complejos, tienen solución con un buen abordaje", concluye. La Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM representa un recurso vital para quienes buscan recuperar su salud a través de un sueño reparador.
