Miel en los ojos: ciencia advierte riesgos y desmiente remedio casero para ojo seco
Miel en ojos: ciencia advierte riesgos y desmiente remedio casero

Miel en los ojos: ciencia advierte riesgos y desmiente remedio casero para ojo seco

La miel ha sido valorada durante siglos por sus propiedades antibacterianas y cicatrizantes, especialmente en el tratamiento de heridas superficiales en la piel. Su uso en la medicina tradicional y su presencia constante en remedios naturales le han otorgado una reputación de ingrediente casi universal. Sin embargo, trasladar un producto útil en la piel a la superficie del ojo no es un paso menor, ya que el ojo posee una estructura mucho más delicada, con tejidos sensibles que requieren condiciones estrictas de esterilidad y equilibrio químico.

¿De dónde surge la idea de usar gotas de miel para los ojos?

La miel ha sido utilizada durante siglos como tratamiento para heridas cutáneas; su alta concentración de azúcares dificulta el crecimiento de bacterias y algunos de sus compuestos bioactivos pueden ayudar a reducir la inflamación. Por eso, se ha convertido en un recurso frecuente en la medicina tradicional. A partir de esa reputación, algunas personas han comenzado a extrapolar sus beneficios hacia los ojos, especialmente para tratar afecciones como el ojo seco, la irritación o infecciones leves.

Un estudio publicado en Proceedings (MDPI) evaluó el uso de gotas con miel de Manuka al 16.5% como tratamiento complementario en casos de queratoconjuntivitis adenoviral. Los investigadores observaron mejoría en síntomas en determinados días cuando la miel se utilizó junto con esteroides tópicos, no como tratamiento único. Sin embargo, este tipo de investigaciones no significa que cualquier miel, en cualquier concentración y sin esterilización, sea segura para aplicarse directamente en el ojo.

¿Es recomendable ponerse miel en los ojos?

La recomendación general de especialistas en salud ocular es clara: no aplicar miel casera ni productos no estériles en los ojos. El National Capital Poison Center (Poison Control) en Estados Unidos emitió una alerta sobre la tendencia viral de las “honey eye drops”. Señala varios riesgos significativos:

  • La miel no es estéril.
  • Puede contener bacterias u otros microorganismos.
  • Puede causar irritación intensa.
  • Puede retrasar el tratamiento adecuado de enfermedades graves como infecciones o glaucoma.

Además, en 2025 la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) emitió una warning letter a una empresa que comercializaba “Melipona Honey Eye Drops” con afirmaciones de tratar infecciones, cataratas y ojo seco. La FDA indicó que el producto no estaba aprobado como medicamento seguro y eficaz para esos usos. Esto no significa que la miel no tenga propiedades interesantes desde el punto de vista biológico, sino que no está validada ni regulada como tratamiento ocular de libre uso.

Miel casera versus colirios de miel de grado médico

Es fundamental entender que no es lo mismo la miel que se compra en el supermercado que una formulación oftálmica desarrollada bajo estándares farmacéuticos. Investigadores de la Shiraz University of Medical Sciences en Irán publicaron un estudio en la revista Frontiers in Medicine que incluyó pruebas de laboratorio y un ensayo clínico en pacientes con ojo seco. Utilizaron una formulación oftálmica estandarizada con 1% de miel, bajo condiciones controladas, durante tres meses.

Entre los resultados reportados se encuentran:

  1. Mejoría significativa en síntomas subjetivos de ojo seco.
  2. Aumento en el tiempo de ruptura lagrimal, una medida que evalúa la estabilidad de la película lagrimal.
  3. No se reportaron eventos adversos importantes.
  4. No hubo diferencias significativas en la prueba de Schirmer, que mide producción de lágrimas.

El estudio sugiere que una formulación cuidadosamente diseñada podría tener beneficios en ciertos casos; sin embargo, los propios autores señalan que controlar factores como la concentración, el pH, la osmolaridad y la esterilidad es esencial para evitar daño en la superficie ocular. En resumen, no es lo mismo aplicar miel directamente del frasco que usar un producto sometido a estándares farmacéuticos estrictos.

¿Qué dice la evidencia científica sobre miel y ojo seco?

Una revisión publicada en la revista científica Pharmaceuticals (MDPI) analizó distintos estudios sobre miel en el tratamiento del ojo seco. Los hallazgos principales fueron:

  • Se observaron mejorías en síntomas y en algunas pruebas clínicas.
  • Sin embargo, al comparar con grupos control, las diferencias no siempre fueron estadísticamente significativas.
  • Los estudios disponibles son pequeños y con metodologías variables.
  • Podría ser una estrategia prometedora, pero se necesitan estudios más amplios y rigurosos.

En paralelo, el informe TFOS DEWS III, considerado un referente internacional en el manejo del ojo seco, enfatiza tratamientos escalonados que incluyen lágrimas artificiales, higiene palpebral y antiinflamatorios según el tipo de paciente. La miel no figura como tratamiento estándar de primera línea, colocándola más en el ámbito de la investigación que en el de recomendación clínica habitual.

¿Cuándo no experimentar y acudir al oftalmólogo?

El ojo es extremadamente sensible y aplicar sustancias no estériles puede causar infecciones o lesiones. Debe buscarse atención médica inmediata si se presenta:

  • Dolor ocular intenso.
  • Visión borrosa o pérdida de visión.
  • Sensibilidad exagerada a la luz.
  • Secreción espesa.
  • Enrojecimiento persistente.
  • Antecedente reciente de cirugía ocular.
  • Uso de lentes de contacto con síntomas.

Si alguien ya aplicó miel y experimenta ardor o irritación, Poison Control recomienda enjuagar con agua limpia durante 10 a 15 minutos y buscar orientación médica si los síntomas persisten. La evidencia científica indica que algunas formulaciones oftálmicas con miel de grado médico han sido evaluadas en estudios clínicos con resultados preliminares favorables en síntomas de ojo seco. No obstante, estas preparaciones se desarrollan bajo condiciones controladas de concentración y esterilidad.

En contraste, la miel común no es un producto estéril y su aplicación directa en los ojos puede implicar riesgos, como irritación o infección, según advertencias de autoridades sanitarias como la FDA y el National Capital Poison Center. Hasta el momento, la miel no forma parte de los tratamientos estándar recomendados en guías internacionales para enfermedades oculares, por lo que cualquier intervención debe realizarse bajo supervisión médica.