Los “químicos eternos” aceleran el envejecimiento en hombres de mediana edad, según estudio científico
Un estudio publicado en la revista Frontiers in Aging ha revelado que los llamados “químicos eternos”, presentes en productos de uso diario como sartenes antiadherentes, envases de comida y ropa impermeable, podrían estar acelerando el envejecimiento biológico, con un impacto particularmente fuerte en hombres de entre 50 y 64 años. Esta investigación, dirigida por el doctor Xiangwei Li de la Universidad Jiao Tong de Shanghái, analizó datos de 326 adultos mayores de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de Estados Unidos (NHANES) entre 1999 y 2000, abriendo nuevas preocupaciones sobre los efectos a largo plazo de estas sustancias en la salud humana.
¿Qué son los PFAS y por qué son una amenaza?
Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, son miles de compuestos sintéticos utilizados durante décadas en productos industriales y de consumo debido a su capacidad para repeler agua, grasa y manchas, así como resistir altas temperaturas. Su característica más alarmante es que casi no se degradan en el ambiente ni en el cuerpo humano, lo que les ha valido el apodo de “químicos permanentes”. Actualmente, se detectan en agua, suelo, animales y tejidos humanos, y estudios previos los han vinculado a problemas de salud como ciertos tipos de cáncer, obesidad, infertilidad y alteraciones hormonales.
Metodología del estudio y hallazgos clave
El equipo de investigación examinó muestras de sangre para detectar 11 tipos distintos de PFAS y estudió el metiloma del ADN, un marcador epigenético que regula la expresión genética. Utilizando 12 relojes epigenéticos, herramientas que estiman la edad biológica del cuerpo, compararon la edad celular con la edad cronológica de los participantes. Los resultados mostraron que dos compuestos específicos, el ácido perfluorononanoico (PFNA) y la perfluorooctanosulfonamida (PFOSA), se encontraron en el 95% de los participantes y estuvieron estrechamente asociados con un envejecimiento epigenético acelerado en hombres de 50 a 64 años. En mujeres, no se observó la misma relación, lo que sugiere diferencias de género en la vulnerabilidad.
¿Por qué la mediana edad es más vulnerable?
El doctor Ya-Qian Xu, primer autor del estudio, explicó que la mediana edad podría representar una etapa especialmente sensible para el organismo. En este periodo, el cuerpo se vuelve más susceptible a factores de estrés relacionados con el envejecimiento, lo que podría intensificar la respuesta ante contaminantes químicos como los PFAS. Además, los investigadores consideran que factores del estilo de vida, como el tabaquismo, podrían amplificar los efectos dañinos en hombres, aunque se necesitan más estudios para confirmar esta interacción.
Presencia actual y regulación de los PFAS
El PFNA y el PFOSA fueron desarrollados entre las décadas de 1950 y 1960 y todavía se utilizan en diversos productos industriales y de consumo debido a su resistencia al calor, la corrosión y las manchas. Aunque algunos PFAS más antiguos comenzaron a eliminarse gradualmente tras el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes de 2001, nuevas variantes han surgido en el mercado, incluso vinculadas a tecnologías emergentes como centros de datos de inteligencia artificial. Ante la creciente evidencia científica, países como Francia han prohibido los PFAS en ropa y cosméticos, mientras la Unión Europea analiza restricciones adicionales. Los investigadores sugieren ampliar las normativas para incluir compuestos menos estudiados como el PFNA y el PFOSA.
Recomendaciones para reducir la exposición
Mientras se fortalecen las regulaciones, los científicos recomiendan tomar medidas prácticas para reducir la exposición a estos químicos. Entre ellas, evitar calentar envases de comida rápida en el microondas y limitar el consumo frecuente de alimentos altamente empaquetados. El equipo también está trabajando en analizar cómo interactúan los PFAS con otros contaminantes comunes, con el objetivo de comprender mejor los riesgos acumulativos para la salud humana. Este estudio subraya la necesidad de mayor conciencia y acción para proteger a poblaciones vulnerables, especialmente hombres en la mediana edad, de los efectos nocivos de los “químicos eternos”.
