Pantallas antes de dormir reducen sueño infantil hasta 40 minutos, advierte neuropediatra
El uso de dispositivos electrónicos como celulares y tabletas poco antes de dormir tiene un impacto negativo significativo en el descanso de los niños, según alertan expertos en neurología pediátrica. El neuropediatra Marco Heppe, coordinador del Grupo de Trabajo de Trastornos del Sueño de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), destacó que esta exposición se relaciona directamente con una menor duración total del sueño, mayor somnolencia diurna y una peor calidad del descanso.
Impacto cognitivo y hormonal de las pantallas
Heppe explicó que el estímulo cognitivo generado por el contenido digital dificulta que los menores puedan desconectar, mientras que la luz emitida por los dispositivos inhibe la secreción de melatonina, retrasando el inicio del sueño. La evidencia científica sostiene que este hábito puede disminuir el tiempo de sueño entre 20 y 40 minutos, aumentando el riesgo de dormir menos de lo recomendado en hasta un 50% de los casos.
Además, el experto subrayó que el uso de pantallas durante el día también influye en el sueño nocturno, por lo que es crucial seguir las recomendaciones de las principales guías pediátricas. Estas indican evitar totalmente la exposición a pantallas hasta los seis años, y limitar su uso a un máximo de una hora diaria entre los seis y los doce años.
Consecuencias graves para la salud infantil
Los trastornos del sueño son muy frecuentes en la población infantil, afectando entre el 20% y el 40% de los niños. Esta prevalencia se incrementa notablemente en menores con trastornos del neurodesarrollo, como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) o el Trastorno del Espectro Autista (TEA), donde puede alcanzar entre el 35% y el 80%.
El déficit de sueño provoca:
- Peor rendimiento escolar
- Problemas emocionales y de conducta
- Hiperactividad
Pero las consecuencias van más allá: los niños que duermen mal tienen casi el doble de probabilidades de desarrollar obesidad infantil, hipertensión arterial y depresión, advirtió Heppe.
Recomendaciones para un sueño saludable
Frente a este panorama, el neuropediatra insistió en la importancia de implementar hábitos de higiene del sueño que incluyan:
- Horarios regulares para acostarse y despertarse
- Rutinas relajantes antes de dormir
- Un entorno en el dormitorio que favorezca el descanso
- Evitar totalmente las pantallas en la recámara
La evidencia muestra que cuando los niños mantienen horarios regulares y rutinas estables, presentan menor latencia de sueño, menos despertares nocturnos y mejor rendimiento diurno.
Detección y tratamiento especializado
Heppe destacó que la detección inicial de problemas del sueño la puede y debe realizar el pediatra de Atención Primaria. Sin embargo, si el trastorno es complejo y persistente, es fundamental la derivación a Neuropediatría. En este sentido, recordó la importancia de lograr el reconocimiento del Área de Capacitación Específica (ACE) en Neuropediatría para estandarizar competencias y garantizar una calidad asistencial homogénea en todo el sistema sanitario, especialmente en áreas complejas como el sueño infantil.
