La epidemia silenciosa: 50% de mexicanos sufre trastornos del sueño sin saberlo
50% de mexicanos sufre trastornos del sueño sin saberlo

La epidemia silenciosa: 50% de mexicanos sufre trastornos del sueño sin saberlo

En México, una alarmante epidemia silenciosa afecta a la mitad de la población adulta: los trastornos del sueño. Según expertos, aproximadamente el 50% de los mexicanos padece alguna alteración en su descanso, pero lo más preocupante es que el 90% lo desconoce. Esta situación no solo compromete la calidad de vida, sino que también amenaza con derivar en graves problemas de salud pública, como obesidad, diabetes, enfermedades mentales y accidentes.

Un problema normalizado con consecuencias graves

Reyes Haro Valencia, director del Instituto Mexicano de Medicina Integral de Sueño (IMMIS), advierte que problemas como roncar o el bruxismo se han normalizado en la sociedad, impidiendo que el cuerpo alcance las etapas de sueño profundo necesarias para la restauración física. En el marco del Día Mundial del Sueño, celebrado recientemente, el especialista destacó los trastornos más comunes en el país:

  • Apnea del sueño: Afecta a más del 45% de los adultos, manifestándose a través de ronquidos y exacerbada por los altos índices de sobrepeso y obesidad.
  • Insomnio crónico: Impacta a otro 45% de la población, dificultando el inicio del sueño o provocando despertares frecuentes durante la noche.

Los mexicanos reportan dormir apenas seis horas con 37 minutos en promedio, cifra que se sitúa por debajo de las siete horas mínimas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Haro Valencia explica que un adulto sano sueña, en promedio, cinco veces por noche, y recordar al menos un episodio es un indicador de que el cerebro está cumpliendo funciones críticas, como consolidar recuerdos, procesar emociones y eliminar toxinas.

Impacto en la salud mental y física

Perla Leal Galicia, académica del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana (UIA), es tajante al afirmar que "básicamente todas las enfermedades mentales están asociadas a una mala higiene del sueño". La falta de descanso reparador puede acumular fallos en el organismo, llevando al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, así como depresión y ansiedad.

Por su parte, Rafael Santana Miranda, director de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM, señala que dormir mal afecta la producción de glucosa, lo que puede provocar hambre y, en consecuencia, un aumento de peso. Estudios de resonancia magnética funcional han demostrado que las áreas del apetito consumen más glucosa cuando hay restricción del sueño, explicando por qué muchas personas despiertan con ansias de alimentos ricos en carbohidratos.

Mariana Valdés, jefa de la carrera de Nutriología en la FES Zaragoza de la UNAM, añade que dormir poco o mal aumenta la concentración de grelina, hormona que estimula el hambre, y disminuye la leptina, que regula el apetito. Este desequilibrio hormonal lleva a comer más y sentir menos saciedad.

Factores que contribuyen a dormir mal en México

Un reporte de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM de 2023 identifica múltiples factores físicos y sociales que deterioran la calidad del sueño en el país:

  1. Jornadas laborales excesivas de hasta 12 horas diarias.
  2. Turnos nocturnos o rotatorios que alteran el ritmo biológico.
  3. Recorridos largos para llegar al trabajo, reduciendo las horas de sueño o forzando a dormir en transporte público.
  4. Abuso de dispositivos móviles y adicción a redes sociales hasta altas horas de la noche.

Recomendaciones para una higiene del sueño adecuada

Los especialistas coinciden en que para mejorar la calidad del sueño es crucial adoptar hábitos saludables:

  • Reducir el uso de pantallas y dispositivos electrónicos antes de acostarse.
  • Mantener un horario fijo para dormir y despertar, incluso los fines de semana, con 7 a 8 horas diarias.
  • Limitar las siestas a 30 minutos máximo.
  • Evitar cafeína, cenas abundantes y alcohol al menos seis horas antes de dormir.
  • Dormir en un ambiente oscuro, silencioso y con temperatura confortable.
  • Escribir pendientes antes de acostarse para liberar la mente.
  • No automedicarse y acudir a un especialista si los problemas persisten.

En resumen, los trastornos del sueño en México representan un grave problema de salud pública que requiere atención inmediata. Concientizar a la población y promover hábitos de descanso adecuados son pasos esenciales para combatir esta epidemia silenciosa y prevenir sus devastadoras consecuencias.