Sarampión en México: Una Amenaza Resurgente que Exige Acción Colectiva
El sarampión, frecuentemente subestimado como una simple enfermedad con fiebre y sarpullido, constituye en realidad una amenaza viral respiratoria de alta contagiosidad. Originado por el virus del sarampión, se propaga con facilidad a través de gotículas respiratorias expulsadas al toser, estornudar o hablar, especialmente en ambientes cerrados. La proximidad a una persona infectada basta para el contagio, particularmente en ausencia de la protección vacunal, transformando su prevención en una responsabilidad colectiva impostergable.
Síntomas y Periodo de Contagio del Sarampión
Los síntomas del sarampión suelen manifestarse entre 8 y 12 días posteriores al contacto con un individuo infectado. No obstante, el riesgo de propagación se incrementa notablemente porque una persona puede transmitir el virus desde cuatro días antes de la aparición del sarpullido, facilitando la diseminación inadvertida. Los signos más comunes incluyen:
- Fiebre elevada y persistente
- Tos seca y constante
- Secreción nasal abundante (rinorrea)
- Ojos enrojecidos, llorosos e inflamados (conjuntivitis)
- Presencia de manchas blancas diminutas con fondo rojo en el interior de la boca
- Exantema o sarpullido con manchas rojas, iniciando en el rostro y extendiéndose progresivamente al resto del cuerpo
Complicaciones Graves que Ponen en Riesgo la Vida
En poblaciones vulnerables como niños pequeños, adultos mayores y personas no vacunadas, el sarampión puede desencadenar complicaciones severas que afectan diversos órganos. Entre las más frecuentes se encuentran:
- Inflamación aguda de las vías respiratorias
- Neumonía de difícil manejo
- Encefalitis (inflamación cerebral con consecuencias neurológicas)
- Problemas visuales que pueden derivar en ceguera permanente
- Diarrea y vómitos intensos causantes de deshidratación crítica
- Otitis (infecciones del oído con potencial daño auditivo)
Panorama Epidemiológico Actual en México
El resurgimiento global del sarampión, asociado a la disminución en coberturas de vacunación, el rechazo a las vacunas y las afectaciones postpandemia de COVID-19, ha impactado severamente a México. El país enfrenta brotes significativos, con miles de casos y defunciones, especialmente en regiones donde la inmunización se encuentra por debajo del umbral necesario para la inmunidad colectiva.
Hasta diciembre de 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó 5,493 casos confirmados en territorio nacional, situando a México entre los diez países con mayor número de brotes a nivel mundial. En ese periodo se registraron 24 defunciones, concentradas principalmente en el estado de Chihuahua.
La tendencia ascendente continuó durante enero y febrero de 2026. Según el Informe diario del brote de sarampión emitido por la Secretaría de Salud el 5 de febrero de 2026, se contabilizaron 8,459 casos confirmados, siendo el grupo de edad de 1 a 4 años el más afectado. Jalisco reportó la mayor incidencia, mientras que Michoacán y Tlaxcala registraron los primeros fallecimientos por sarampión en 2026.
Ante esta crítica situación, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) anunció que la región de las Américas perdió su estatus como región libre de transmisión endémica de sarampión, debido a la transmisión sostenida en Canadá por más de 12 meses. Consecuentemente, la OPS ha solicitado fortalecer urgentemente las estrategias de vigilancia epidemiológica y vacunación, manteniendo bajo estricta observación a países como México y Estados Unidos.
Tratamiento y Enfoque Paliativo
Actualmente no existe un tratamiento antiviral específico para curar el sarampión. El manejo clínico se centra en el alivio sintomático, la prevención de complicaciones y el mantenimiento de condiciones adecuadas mientras el sistema inmunológico combate el virus. Este enfoque incluye:
- Control de la fiebre y malestar general con medicamentos como paracetamol, evitando rigurosamente la automedicación
- Reposo absoluto e hidratación adecuada para prevenir la deshidratación, especialmente en población infantil
- Atención médica inmediata ante signos de complicaciones como dificultad respiratoria, convulsiones o deshidratación severa
Prevención y Vacunación: La Herramienta Más Efectiva
La vacunación constituye la medida más efectiva para prevenir el sarampión. Durante décadas, la vacuna se ha aplicado como parte de la vacuna Triple Viral (SRP/MMR), que protege contra sarampión, rubéola y paperas, demostrando seguridad desde la década de 1960.
Esta inmunización brinda protección duradera y altamente efectiva, tanto en la infancia como en la edad adulta, reduciendo significativamente la propagación viral y previniendo complicaciones graves. La vacuna triple viral (SRP) es gratuita y segura en las instituciones públicas de salud mexicanas.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), desde 2020 se han aplicado más de 60 millones de dosis de la vacuna triple viral a nivel global, salvando millones de vidas y evitando brotes de gran magnitud.
Grupos Prioritarios para la Vacunación en 2026
En México, durante el presente año, deben vacunarse contra el sarampión:
- Niñas y niños: primera dosis a los 12 meses y segunda a los 18 meses o 6 años
- Adolescentes y adultos que no cuenten con dos dosis comprobables o no recuerden haber sido vacunados
- Personal de salud, por su elevado riesgo de exposición
- Personas que viajen a zonas con brotes activos
Vacunarse no solo protege al individuo, sino también a su familia, comunidad y, especialmente, a las poblaciones más vulnerables como bebés, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas. Mantener el esquema de vacunación completo es un acto de responsabilidad colectiva y una de las herramientas más poderosas para salvaguardar la salud pública nacional.