El lucrativo negocio de armas estadounidenses con estética mexicana
La aparente indiferencia de Estados Unidos ante el flujo ilegal de armamento hacia México contrasta con una realidad doméstica donde fabricantes aprovechan abiertamente la iconografía mexicana y la mística del narco para comercializar sus productos. Empresas armeras estadounidenses, catalogadas como minoristas pero con capacidad para vender desde armas personalizadas hasta fusiles automáticos de alta cadencia, han desarrollado estrategias de mercadotecnia que mezclan símbolos religiosos como San Judas Tadeo y la Virgen de Guadalupe con referencias a figuras históricas mexicanas y hasta con Jesús Malverde, el santo patrono no oficial del narcotráfico.
SK Guns: prestigio entre coleccionistas y mercado cuestionable
SK Guns, con planta de producción en St. Augustine, Florida, ostenta gran prestigio entre organizaciones defensoras del derecho a portar armas como la NRA, la Gun Owners of America y la Firearm Industry Trade Association. La firma se especializa en armas "coleccionables" pero completamente funcionales, elaboradas por "maestros grabadores, expertos rematadores, historiadores y maestros armeros".
Si bien comercializa fusiles de asalto, su verdadero distintivo radica en ser referencia para quienes buscan modelos personalizados de la icónica pistola semiautomática Colt .45 y súper .38, o revólveres Smith & Wesson adaptados. Lo preocupante emerge cuando examinamos sus diseños más populares: aquellos que remiten explícitamente a México.
Iconografía mexicana como estrategia de venta
Desde cachas que ilustran el mito fundacional de México-Tenochtitlan (aunque con águila calva en lugar de real), grabados con motivos mayas mal representados e imágenes de animales como lobos, serpientes y alacranes "solitarios e indomables", hasta diseños inspirados en la Guerra de Independencia, la Batalla de Puebla, la Revolución Mexicana o en la figura de Hernán Cortés.
Por los cañones de las Colts de SK desfilan Hidalgo, Morelos, los Niños Héroes, Zaragoza, Pascual Orozco, Madero, Zapata y, cómo no, Pancho Villa; además de la Virgen de Guadalupe, San Judas y la Santa Muerte. Pero los favoritos de la casa, según su sitio web, son los "forajidos y bandidos", sección con récord de ventas donde el arma insignia es la dedicada a Jesús Malverde.
El caso concreto: Miroslava Breach Velducea
En la querella judicial que México presentó en agosto de 2021 ante un Juez de Distrito de Boston (posteriormente desechada por la Suprema Corte estadounidense), se adjuntó como prueba una Colt calibre .38 súper muy particular, hoy en poder de autoridades mexicanas. Los juristas mexicanos argumentaron que la marca "ni siquiera intenta ocultar su complacencia con el mercado criminal en México", pues produce cínicamente tres modelos de pistolas llamados 'El Jefe', 'El Grito' y 'Emiliano Zapata 1911'.
Esta última, que exhibe en el cañón la imagen del caudillo revolucionario acompañada del lema "Es mejor morir de pie que vivir de rodillas", fue la utilizada para asesinar en 2017 a la periodista chihuahuense Miroslava Breach Velducea, una de las más activas denunciantes del mundo narco que cooptaba espacios de la vida civil en esa entidad. Miroslava recibió ocho tiros en la cabeza con dicha arma, todo a raíz de sus revelaciones sobre vínculos entre candidatos a puestos de elección popular y jefes locales del narco en Chihuahua.
Un mercado bilateral de destrucción
SK Guns no solo produce armas ad hoc para un probable mercado criminal, también le vende a las contrapartes. Mantiene en su catálogo pistolas para el Ejército mexicano y para veteranos estadounidenses condecorados con el 'Corazón Púrpura'. La armería se preocupa por que cada bando involucrado en la guerra contra el crimen organizado tenga pertrechos personalizados, incluso utilizando emblemas y heráldica propia de los Estados Unidos Mexicanos.
Dimensiones del contrabando
Un río de hierro y plomo inunda México desde hace décadas, alimentado por las más de 9,500 armerías que puntean los 3,185 kilómetros de frontera común, sin contar lo que proviene directamente de fábricas del Departamento de Defensa estadounidense, como reveló recientemente el Washington Post.
El Woodrow Wilson Center estima que cada año cruzan a México de forma ilegal, desde Estados Unidos, entre 200,000 y medio millón de armas. CBS News documentó en 2024 el rastreo de 50,000 armas estadounidenses recuperadas en México entre 2015 y 2022, para luego aseverar en 2023 que los cárteles podrían adquirir hasta 1 millón de armas producidas en el norte tan solo en el curso de un año.
La Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) reconoció en 2011 que el 70% de las armas recuperadas en México son de manufactura estadounidense (7 de cada 10), y más recientemente publicó que 56,000 armas de un total de 80,000 recuperadas por el gobierno mexicano entre 2014 y 2018 son originarias de Estados Unidos.
Batallas legales y lobbies armamentistas
Cuando en 2021 el Gobierno federal mexicano demandó a 8 compañías armamentísticas estadounidenses por 10,000 millones de dólares, considerándoles cómplices voluntarios del tráfico ilegal de armas, los fabricantes respondieron que de ningún modo son responsables del uso que se hace del producto que venden.
México les acusó de ser negligentes, de vender armas a prestanombres, de hacer ventas múltiples sin límites y de no evitar que sus armas terminen en manos de criminales considerados terroristas en la legislación estadounidense. Tras cuatro años de litigios, nueve jueces de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos votaron por unanimidad bloquear la demanda mexicana al no probarse que las empresas "ayudaran y facilitaran" el tráfico ilícito.
No obstante, una segunda demanda mexicana presentada en Tucson, Arizona, en 2022 contra cinco tiendas sigue en pie y se encuentra en etapa de producción de evidencia. Las leyes estadounidenses respaldan a los fabricantes porque los lobbies armamentistas y organizaciones pro armas como la Asociación Nacional del Rifle (NRA) han aportado fondos a campañas políticas de candidatos republicanos y conservadores, incluyendo las campañas presidenciales de Donald Trump.
Normalización de un mercado peligroso
En esta coyuntura, donde los grandes armeros estadounidenses no prevén adoptar acciones para evitar que sus productos coadyuven a la violencia en México y el Supremo de EU afirma que no existen pruebas de que faciliten actividades criminales, el mercado minorista de armas sí da cuenta de cuán normalizado se tiene que ciertas armas sean adquiridas por un público específico, para quien se ha creado toda una gama de piezas ornamentadas con motivos alusivos a caudillos, bandidos, guerrilleros y personajes del imaginario histórico, popular y religioso mexicano.
