Han transcurrido casi doce años desde uno de los crímenes más escalofriantes en la música regional mexicana: el asesinato de Aldo Sarabia, querido integrante de la Banda El Recodo, quien desapareció en octubre de 2014. Amigos y familiares iniciaron una intensa búsqueda, descartando vínculos con el crimen organizado. El líder de la banda, Alfonso Lizárraga, fue el primero en defender su honor.
Hallazgo sin vida del músico
Con el paso de los días, la esperanza se desvaneció. El cuerpo de Aldo Sarabia fue localizado en las cercanías de El Recodo, Sinaloa, confirmando la tragedia. La noticia conmocionó a seguidores y colegas, pues Sarabia era más que un músico: un compañero cercano y parte de una familia musical consolidada. Su pérdida dejó un vacío tanto artístico como personal.
El crimen: su esposa y el amante
Las investigaciones revelaron que el asesinato no provino de externos, sino de su círculo íntimo. Alma Delia Chávez Guerrero, esposa del músico, fue señalada como autora intelectual, auxiliada por su amante Yahir Alfredo Sandoval Estrada. Según la confesión, el 14 de octubre de 2014, el músico fue invitado a salir sin saber la trampa. El amante se ocultó en el vehículo con una pistola y, durante el trayecto, consumó el ataque. Luego, ambos intentaron borrar evidencias: enterraron el cuerpo y limpiaron el automóvil.
Los responsables fueron detenidos casi de inmediato y actualmente cumplen condena en el penal de Mazatlán, Sinaloa, donde confesaron cada detalle del plan. El caso dejó una profunda huella en Banda El Recodo, que siguió adelante con su legado musical. Para los seguidores, este episodio sigue siendo uno de los más difíciles de asimilar.
En el ámbito personal, la familia de Sarabia experimentó cambios significativos. Su hijo, Aldo Sarabia Jr., se alejó temporalmente de los escenarios, aunque con el tiempo ha retomado la música de forma intermitente, presentándose con bandas locales.



