El Gobierno de México confirmó que Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, ingresó a territorio estadounidense el pasado 11 de mayo. Tras cruzar la frontera por la garita de Nogales, Sonora, el exfuncionario quedó bajo la custodia del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos (U.S. Marshals Service), la agencia federal encargada de ejecutar órdenes judiciales y custodiar a requeridos por los tribunales norteamericanos.
Detalles del ingreso a Estados Unidos
Mediante un comunicado del Gabinete de Seguridad federal, las autoridades mexicanas precisaron que Mérida Sánchez inició su trayecto en Hermosillo, Sonora, antes de ser recibido por las corporaciones estadounidenses en Arizona. Este pronunciamiento constituye la primera postura oficial del Estado mexicano respecto al paradero del exfuncionario, cuyo nombre figura en indagatorias de la justicia norteamericana que persiguen los nexos entre servidores públicos y el crimen organizado en Sinaloa.
Comunicado oficial del Gabinete de Seguridad
El comunicado aclara que el exjefe policial está bajo la jurisdicción y supervisión directa de las autoridades federales de la Unión Americana. “El exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, ingresó a Estados Unidos desde Hermosillo, Sonora, el pasado 11 de mayo, y cruzó por la Garita de Nogales hacia Arizona, donde quedó bajo custodia de U.S. Marshals”, puntualizó el boletín.
La administración federal indicó que, mediante la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y los conductos de seguridad correspondientes, mantiene una comunicación estrecha y permanente con sus contrapartes en Washington dentro de los marcos habituales de cooperación bilateral. No obstante, las dependencias mexicanas evitaron profundizar en el estatus legal actual del exmilitar o detallar la tipificación exacta del procedimiento penal que encara.
Incógnitas sobre el proceso legal
Hasta el momento, el informe oficial no esclarece si el traslado de Mérida Sánchez a Estados Unidos derivó de un estatus migratorio excepcional, un acuerdo confidencial con agencias internacionales de inteligencia o si existió un trámite de extradición expedito. La postura de la federación cobra relevancia al disipar días de reportes encontrados y versiones contradictorias que especulaban si Mérida Sánchez había sido arrestado en suelo mexicano, entregado en la línea fronteriza o si su internación en Estados Unidos obedecía a una iniciativa de carácter voluntario.



