La fiscal federal en Washington, Jeanine Pirro, afirmó este domingo que existen pruebas contundentes de que Cole Allen, el presunto tirador que intentó irrumpir en una gala de medios de comunicación en la capital estadounidense, fue quien efectivamente disparó contra un agente del Servicio Secreto. El incidente ocurrió durante la cena de corresponsales, celebrada el 25 de abril, a la que asistió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Investigación descarta fuego amigo
Hasta ahora persistían dudas sobre qué arma había impactado al agente en su chaleco protector, dado que al menos otro agente del Servicio Secreto también había abierto fuego. Sin embargo, en una entrevista en el programa “State of the Union” de CNN, Pirro declaró que los investigadores ya pueden afirmar con total certeza que el disparo provino del hombre imputado por el ataque.
“Podemos establecer que un perdigón, proveniente de la escopeta de corredera Mossberg del acusado, quedó incrustado en las fibras del chaleco del agente del Servicio Secreto”, explicó la fiscal. “Es, sin lugar a duda, su proyectil; él impactó a ese agente. Tenía la firme intención de matarlo a él, y a cualquiera que se interpusiera en su camino, en su intento por asesinar al presidente de Estados Unidos”.
Detalles del ataque
Allen fue reducido y detenido por las fuerzas de seguridad casi de inmediato tras irrumpir en un puesto de control con múltiples armas. Hasta el momento, no ha presentado su declaración de culpabilidad o inocencia. La fiscalía continúa con las investigaciones para determinar los motivos del ataque y si existieron cómplices.
El incidente ha generado un fuerte debate sobre la seguridad en eventos de alto perfil en Washington, especialmente aquellos que cuentan con la presencia del presidente. Las autoridades han reforzado las medidas de seguridad para futuras galas y reuniones oficiales.



