Incendian centro de ébola en Congo por disputa sobre entierro
Incendian centro de ébola en Congo por disputa sobre entierro

Violento ataque a centro de salud en medio de brote de ébola

Este jueves 21 de mayo de 2026, un grupo de personas incendió un centro de tratamiento del ébola en la localidad de Rwampara, en el este de la República Democrática del Congo, debido a que no se les permitió recuperar el cuerpo de un lugareño fallecido por el virus. El hecho fue confirmado por un testigo y un mando policial, mientras crecen el miedo y la ira ante una crisis sanitaria que los médicos intentan contener.

El ataque incendiario refleja los desafíos que enfrentan los trabajadores sanitarios para frenar el ébola mediante medidas estrictas que chocan con las costumbres locales, especialmente los ritos funerarios. La enfermedad se ha propagado durante semanas en una región con escasos servicios de salud y donde muchas personas se desplazan para escapar de conflictos armados.

¿Por qué los cuerpos de víctimas de ébola son un riesgo?

Los cuerpos de quienes mueren de ébola pueden ser altamente contagiosos y provocar una mayor propagación cuando las familias preparan los cuerpos para el entierro y celebran funerales. Por ello, las autoridades gestionan el entierro de las víctimas sospechosas siempre que es posible, lo que genera protestas de familiares y amigos.

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Detalles del incendio

El centro médico de Rwampara fue incendiado por jóvenes locales enfadados al intentar recuperar el cuerpo de un amigo que presuntamente había muerto de ébola, según un testigo que habló con The Associated Press. "La policía intervino para calmar la situación, pero desafortunadamente no tuvo éxito", dijo Alexis Burata, un estudiante local. "Los jóvenes acabaron incendiando el centro".

Un periodista de la AP observó a personas irrumpir en el centro y prender fuego a objetos, así como al cuerpo de al menos una presunta víctima de ébola almacenado en el sitio. Los trabajadores humanitarios huyeron en vehículos.

El subcomisario senior Jean Claude Mukendi, jefe de seguridad pública de la provincia de Ituri, señaló que los jóvenes no entendieron los protocolos para enterrar a una presunta víctima. "Su familia, amigos y otros jóvenes querían llevar su cuerpo a casa para un funeral, aunque las instrucciones durante este brote son claras: todos los cuerpos deben ser enterrados según las normas", afirmó.

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