El 76 Congreso de la FIFA en Vancouver se convirtió en un escenario de cabildeo para el presidente Gianni Infantino, quien recibió tanto apoyo como críticas por los precios desmedidos de los boletos del Mundial 2026 y su estrecha relación con Donald Trump.
Apoyo financiero y reelección
A pesar de las críticas, Infantino aseguró su reelección. La FIFA anunció un incremento masivo en las distribuciones financieras, elevando la bolsa de 727 millones de dólares iniciales a casi 900 millones, en un intento por sofocar la rebelión.
Críticas de derechos humanos
Organizaciones como Amnistía Internacional han puesto al dirigente contra las cuerdas. Steve Cockburn señaló que Infantino aún no ha explicado cómo garantizará la seguridad de aficionados y periodistas frente a detenciones arbitrarias o deportaciones masivas.
Para algunas voces, el fútbol no puede ser cómplice de la ofensiva antimigración de la administración Trump. Según reportes de medios como L'Équipe y The Guardian, la tensión en el Congreso proviene de la UEFA, debido al malestar por la saturación del calendario internacional.
Premio de la Paz en la mira
Infantino también enfrenta peticiones para eliminar el Premio de la Paz de la FIFA, otorgado a Trump durante el sorteo del Mundial en diciembre en Washington. Lise Klaveness, presidenta de la federación noruega de fútbol, declaró: "Queremos que se suprima. No creemos que forme parte del mandato de la FIFA otorgar un premio de ese tipo".
Amenaza de la Superliga
Europa observa con recelo cómo Infantino estrecha lazos con Estados Unidos, temiendo que la FIFA busque centralizar el poder comercial, debilitando los torneos de clubes europeos en favor de un nuevo ecosistema de torneos globales financiados por capitales estadounidenses y de Oriente Medio.



