El asesinato del líder histórico de Hezbolá, Hasán Nasrala, el 27 de octubre de 2024 marcó el inicio de la mayor ofensiva de Israel contra ese grupo en veinte años. Fue preparada por el Mossad que hizo estallar beepers y radios portátiles el 17 y 18 de septiembre, matando a decenas de sus familiares e integrantes, dejando muchos heridos y hasta niños mutilados; sobre todo, permitió a Israel localizar sus posiciones.
Alto al fuego incumplido
Al finalizar noviembre se había firmado un alto al fuego que no se aplicó porque Israel siguió bombardeando a diario el sur y la capital de Líbano. Durante todo 2025, pese a todo, no hubo respuesta de Hezbolá, por la que muchos cantaron su réquiem. Esta apreciación se vino abajo con su reacción que comenzó el 2 de marzo cuando la milicia lanzó dos cohetes contra Israel en protesta por el asesinato del ayatolá Alí Jameneí en Irán, ocurrido el 28 de febrero.
Ofensiva israelí y respuesta de Hezbolá
Para Israel ese ataque fue la oportunidad para atacar con más fuerza con el objetivo de desmantelar lo que quedaba de Hezbolá; sin embargo, para su sorpresa se encontró con una feroz e inesperada respuesta. Para Hezbolá este enfrentamiento es diferente de los pasados, pues está en juego su supervivencia. Mientras que para Israel se trata más de una guerra de exterminio contra los musulmanes chiitas, solo entre el 2 de marzo y el 30 de abril, ha matado a 2500 libaneses y dejado alrededor de 7800 heridos, además de haber arrasado 60 poblados, en los que están utilizando excavadoras para demoler completamente la infraestructura civil que incluye establecimientos financiados por Hezbolá, allí donde el Estado libanés no ha tenido capacidad para hacerlo.
A pesar de esto, se puede advertir que, como suele ocurrir con los movimientos de base popular, es poco probable que Hezbolá desaparezca en tanto existan las condiciones sociales que lo generaron. Surgió en 1982 en el contexto de la invasión que comenzó el 6 de julio, en medio de las guerras que asolaron al país entre 1975 y 1990. Otros grupos armados se agruparon entonces en contra de Israel, porque aunque insistió en que su objetivo era asegurar el territorio al norte de su frontera con Líbano para detener las incursiones de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), las fuerzas israelíes avanzaron rápidamente hasta los suburbios de Beirut.
Campamentos de refugiados y condiciones de pobreza
Los campamentos de refugiados palestinos creados para recibirlos en 1948 han permanecido a la espera de algún día regresar a sus hogares. En el sur del Líbano sus habitantes viven en condiciones de pobreza extrema y hacinamiento. El más grande de ellos es el de Ein el-Hilweh, cerca de Sidón, con alrededor de 60 mil habitantes, y ahora incluye también a desplazados de Siria; muy cerca están los campos de Burj el-Shemali y el de Mieh Mieh. También están los campamentos de Rashidieh, al sur de Tiro, con más de 31 mil personas que se encuentran entre los afectados por las incursiones del ejército israelí. En ellos actúan también milicias como Fatah y Ansar Allah, blancos de ataques, por lo que parte de su población ha sido desplazada.
Paralelismos con 2006
Ahora los paralelismos con lo ocurrido hace 20 años, en 2006, son inevitables. Entonces Israel bombardeó y destruyó 260 aldeas en el sur, el valle de la Bekaa también fue atacado y fueron arrasados suburbios de Beirut, dejando inutilizable su infraestructura. Terminó con un alto al fuego impuesto por Francia y Estados Unidos, en medio de las protestas de varios países. Quizás lo más importante fue que Hezbolá, a pesar de la enorme destrucción, probó que podía enfrentar a Israel y afianzarse como una fuerza militar libanesa y ganar legitimidad entre la población.
Arsenal inesperado de Hezbolá
Actualmente, Hezbolá ha desplegado un arsenal inesperado, destacando misiles antitanque y drones que superan cualquier cálculo. Entre el 29 de marzo y el 13 de abril de 2026, ese grupo reivindicó al menos 667 ataques empleando drones, misiles, artillería y fuego antiaéreo, además de intensos combates terrestres en el sur del Líbano. Destacó el uso de drones pequeños, similares a los de uso civil, operados por fibra óptica y fabricados parcialmente con impresoras 3D; estos dispositivos económicos ya han causado bajas y heridos entre las FDI. A partir del supuesto alto al fuego, Hezbolá ha disminuido su número de ataques, aunque diariamente lleva a cabo por lo menos 10 operaciones. Desde que iniciaron los combates se reportan al menos 19 militares israelíes muertos y alrededor de 735 heridos.
Zona de seguridad y presión internacional
Israel ha tratado de imponer una zona de “seguridad” que consiste en una franja de cerca de 10 kilómetros en el sur de Líbano que se proyecta también sobre el mar Mediterráneo, a la que han llamado la “línea amarilla”. Esta es solo una extensión más de la zona de seguridad que ya había impuesto hace 20 años y que poco sirvió para detener los conflictos entre Hezbolá y el ejército israelí. Tras el enfrentamiento de 2006, la ONU, en la resolución 1701, estableció una zona desmilitarizada entre la Línea Azul (otra línea de seguridad impuesta en 1971) y el río Litani, en la cual solo las fuerzas de paz de la ONU (FPNUL) y el ejército libanés están autorizados a portar armas. Esta resolución nunca fue aplicada por completo; tanto Hezbolá como el ejército israelí mantuvieron presencia militar ahí.
Estados Unidos está presionando a Israel y a Líbano para que lleguen a un acuerdo que podría firmarse en la Casa Blanca en una reunión entre el presidente libanés Joseph Aoun y el primer ministro Benjamin Netanyahu. Sin embargo, Aoun ha declarado que dicha reunión no tendrá lugar en tanto Israel mantenga sus fuerzas en el Líbano. Junto a estos esfuerzos, el gobierno libanés insiste en reactivar el mecanismo de control del sur del país, para que sea el ejército libanés, con ayuda de las fuerzas de paz de la ONU, quienes vigilen la “zona de seguridad” y desarmen a Hezbolá. Israel podría aceptar este plan debido a las dificultades que está teniendo en el terreno, aunque su aprobación o no está supeditada a la política del interior de Israel.
Posible solución política
Sin embargo, a largo plazo es posible que la única solución a este conflicto sea que la derecha expansionista y belicista israelí deje el poder, y lo asuma una fuerza gobernante más próxima a la línea política de quien fuera primer ministro de Israel, el asesinado Isaac Rabin, dispuesta a alcanzar la paz.



