Niño de 10 años pierde la vida tras disparo accidental con escopeta en Tamaulipas
Un trágico accidente conmocionó a la comunidad de Ciudad Victoria, Tamaulipas, este jueves, cuando Gregorio Tadeo, un niño de 10 años, falleció tras sufrir un disparo accidental con una escopeta propiedad de su abuelo. El menor había permanecido hospitalizado desde el lunes anterior, luchando por su vida en el Hospital Infantil de la localidad.
Detalles del lamentable suceso
De acuerdo con las investigaciones preliminares de las autoridades, el menor ingresó a la habitación de su abuelo, donde se encontraban diversas armas almacenadas. Al tomar una escopeta, el arma se accionó de manera accidental, provocándole una herida en la región frontal que resultó fatal. Después de varios días conectado a un respirador artificial, sus familiares tomaron la dolorosa decisión de retirarle el soporte vital, lo que condujo a su fallecimiento la tarde del jueves.
El caso ha generado una ola de solidaridad en Ciudad Victoria, donde Gregorio era conocido por su entusiasmo y participación en una liga de béisbol infantil. Compañeros y entrenadores lo recordaban con cariño, destacando su espíritu deportivo y alegría.
Reflexiones sobre seguridad y casos similares
Este incidente revive debates urgentes sobre la seguridad en el manejo y almacenamiento de armas en hogares, especialmente cuando hay menores presentes. No es un caso aislado; en junio del año pasado, en Brasil, una mujer de 27 años murió tras ser baleada accidentalmente por su hijo de dos años, quien tomó una pistola 9 mm dejada en una mesa.
En el caso brasileño, las cámaras de seguridad capturaron el momento en que el niño disparó a su madre, impactándola en el brazo y el pecho. A pesar de los esfuerzos médicos, no sobrevivió. La pistola pertenecía al padre, un productor rural con registro legal vigente, lo que subraya cómo incluso las armas registradas pueden representar un riesgo si no se guardan con precaución extrema.
En Brasil, la posesión de armas para civiles fue flexibilizada en 2019, aunque medidas posteriores revirtieron parcialmente estas políticas. Sin embargo, quienes ya tenían autorización legal no estaban obligados a devolverlas, siempre que cumplieran con requisitos como edad mínima, ausencia de antecedentes penales y justificación de necesidad, como en el caso de productores rurales.
La tragedia de Gregorio Tadeo sirve como un llamado de atención sobre la importancia de mantener las armas en lugares seguros e inaccesibles para niños, así como de fomentar la educación sobre riesgos en el hogar. Las autoridades continúan investigando los detalles del suceso en Tamaulipas, mientras la comunidad llora la pérdida de un joven lleno de vida.