El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una nueva estrategia nacional contra el terrorismo que, según la Casa Blanca, busca “neutralizar” las amenazas hemisféricas y paralizar las operaciones de los cárteles. El anuncio fue realizado por Sebastian Gorka, director de lucha antiterrorista, quien explicó que el documento fue rubricado el martes bajo el principio de que “Estados Unidos es nuestra patria y debe ser protegida”.
Prioridad: los cárteles y las amenazas internas
Gorka detalló que el plan da prioridad a la desarticulación de las operaciones de los cárteles hasta que estos grupos sean incapaces de introducir drogas, miembros o víctimas de trata en territorio estadounidense. Dentro del país, la estrategia también apunta a identificar y neutralizar lo que denominó “grupos políticos violentos y seculares cuya ideología es antiestadounidense, radicalmente pro-género o anarquista, como Antifa”. El asesor aseguró que se utilizarán todas las herramientas legales disponibles para localizar a estos grupos, rastrear sus vínculos internacionales y paralizarlos operativamente antes de que puedan “mutilar o matar a inocentes”.
Cooperación internacional
La estrategia contempla reuniones con socios internacionales para intensificar esfuerzos contra amenazas terroristas, especialmente las procedentes de Irán y en el estrecho de Ormuz. Gorka adelantó que responsables antiterroristas de Estados Unidos se reunirán el viernes con aliados para coordinar acciones.
El anuncio llega tras el asesinato en septiembre del activista conservador Charlie Kirk, hecho que llevó a asesores de la Casa Blanca a pedir un esfuerzo coordinado contra grupos de izquierda acusados de promover violencia. Gorka subrayó que la estrategia también se enfocará en grupos de derecha que fomentan ataques, buscando un equilibrio en la respuesta frente a cualquier organización que promueva la violencia política.
Además de las amenazas hemisféricas y los grupos internos, la estrategia mantiene la presión sobre el movimiento yihadista global. Gorka mencionó que se dará continuidad a la “localización y destrucción” de organizaciones como Al Qaeda, reafirmando la intención de Washington de sostener una ofensiva internacional contra el terrorismo.



