Xi Jinping advierte a Trump que Taiwán puede llevar a conflicto
Xi advierte a Trump: Taiwán puede llevar a conflicto

El presidente de China, Xi Jinping, advirtió este jueves a su homólogo estadounidense, Donald Trump, que una gestión inadecuada de la cuestión de Taiwán podría empujar a ambos países a un conflicto, en una contundente declaración inicial durante su cumbre en Pekín.

Reunión de alto nivel en Pekín

Trump comenzó el cara a cara elogiando a su anfitrión, al que calificó de gran líder y amigo, al tiempo que pronosticaba que sus países tendrán un futuro fantástico juntos. Sin embargo, Xi utilizó un tono menos efusivo y afirmó que ambas partes deberían ser socios, no rivales, al destacar desde el primer momento la situación de Taiwán, una isla autónoma y de régimen democrático que Pekín reclama como parte de su territorio.

La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos, dijo Xi, según declaraciones publicadas por los medios estatales chinos poco después de que comenzaran las conversaciones. Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa, añadió durante la reunión, que duró unas dos horas y 15 minutos.

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Contexto de la visita de Trump

El viaje de Trump a Pekín es el primero de un presidente estadounidense en casi una década, y la gran recepción contrasta con una serie de tensiones comerciales y geopolíticas sin resolver entre los dos gigantes. Xi recibió con un apretón de manos al magnate al pie del monumental Gran Salón del Pueblo de la plaza Tiananmén, el centro neurálgico del poder comunista en la capital, decorada con alfombra roja y los colores de China y Estados Unidos.

Aparentemente disfrutando de la ceremonia, Trump dijo que la relación entre China y Estados Unidos va a ser mejor que nunca. La cooperación beneficia a ambas partes, mientras que la confrontación perjudica a ambas, recalcó, de su lado, Xi.

Esta relación bilateral ha encontrado momentos bajos luego de la anterior visita de Trump en 2017, ya que ambos países han pasado gran parte de 2025 enzarzados en una guerra comercial y en desacuerdo sobre muchos temas globales importantes.

Lenguaje directo e inusual de Xi Jinping en tema Taiwán

La cuestión de Taiwán ha sido uno de los asuntos más delicados durante años. Aunque Estados Unidos solo reconoce a China, existe una ley que le obliga a suministrar armas a Taiwán para que pueda defenderse. China ha prometido reunificar Taiwán con el territorio continental y no descarta recurrir a la fuerza para lograrlo, en un contexto de creciente presión militar sobre la isla en los últimos años.

Tras los comentarios de Xi el jueves, Taipéi calificó a China como el único riesgo para la paz regional e insistió en que la parte estadounidense ha reafirmado repetidamente su apoyo claro y firme a ese territorio. Adam Ni, editor del boletín China Neican, dijo a la AFP que, si bien este lenguaje directo visto este jueves no es infrecuente en la política exterior china, es inusual viniendo del propio Xi. Xi quiere dejarlo muy claro. Cree que la cuestión de Taiwán es el polvorín potencial entre las dos superpotencias, añadió.

Irán empaña la visita de Trump a China

La guerra de Irán, que obligó a Trump a posponer su viaje a China, inicialmente previsto en marzo, es otro de los temas espinosos. Antes del encuentro, el presidente estadounidense afirmó que esperaba mantener una larga conversación con Xi sobre Irán, que vende la mayor parte de su petróleo a China pese a la amenaza de sanciones de Washington. No obstante, insistió en que no necesitaba ninguna ayuda de Pekín.

Sin embargo, su secretario de Estado, Marco Rubio, históricamente un feroz opositor de Pekín, dijo que esperaban convencer a China para que desempeñe un papel más activo. Trump también espera cerrar acuerdos comerciales en agricultura, aviación y otros sectores. Empresarios de élite se unieron a su delegación, entre ellos Jensen Huang, de Nvidia, y Elon Musk, de Tesla.

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Xi prometió a la delegación de ejecutivos que China abrirá aún más y más sus puertas al mundo exterior y que las empresas estadounidenses disfrutarían de perspectivas aún más prometedoras. Tras su reunión matutina este jueves, ambos líderes hicieron una pausa y se dirigieron al Templo del Cielo, Patrimonio de la Humanidad, donde los emperadores de China solían pedir buenas cosechas.