Harvey Weinstein ofrece disculpas desde prisión: 'Me estoy muriendo aquí'
Harvey Weinstein ofrece disculpas desde prisión

Harvey Weinstein ofrece disculpas desde prisión: 'Me estoy muriendo aquí'

En una entrevista exclusiva desde la prisión de máxima seguridad de Rikers Island, Harvey Weinstein, el ex magnate cinematográfico condenado por agresión sexual, ofreció por primera vez disculpas públicas a las más de 80 mujeres que lo acusaron, mientras revela los padecimientos físicos y emocionales que lo llevan a afirmar: "Me estoy muriendo aquí".

Las disculpas condicionadas de un hombre en aislamiento

Weinstein, de 73 años, concedió su primera entrevista desde prisión a The Hollywood Reporter, donde mostró una mezcla de orgullo, furia, autocompasión y vergüenza. Aunque pidió perdón a las mujeres que lo acusaron, mantuvo firmemente su inocencia respecto a las agresiones sexuales por las que fue condenado en Nueva York (2020) y Los Ángeles (2022).

"Les pedí disculpas en general. No puedes llamarlas cuando estás en un juicio con ellas. Pero lo diré hoy: les pido disculpas a esas mujeres. Lo siento. No debería haber estado con ellas desde el principio. Las engañé", declaró el ex productor, reconociendo únicamente infidelidades hacia sus esposas.

Sin embargo, añadió con firmeza: "No me disculparé por algo que no hice. Demostraré mi inocencia. Eso te lo prometo", manteniendo así la postura que ha sostenido desde que las acusaciones salieron a la luz en 2017.

La vida en el aislamiento carcelario

Weinstein describió una existencia marcada por la soledad extrema en una de las prisiones más duras de Estados Unidos. Pasa 23 horas al día en su celda, con contacto humano limitado únicamente a guardias y enfermeras. Su movilidad se ve severamente restringida por una estenosis espinal que lo obliga a usar silla de ruedas.

"Paso casi todo el tiempo en mi celda. A veces salgo en silla de ruedas solo para tomar el aire, pero solo es media hora. La mayor parte del tiempo estoy en mi celda 23 horas al día. No tengo ningún contacto humano aparte de los guardias", relató.

Su rutina incluye llamadas diarias a sus hijos (aunque dos de ellos han cortado contacto), lectura de libros y periódicos que llegan con dos semanas de retraso, y el alquiler ocasional de películas en una tablet a más de cuatro dólares cada una.

El temor a morir entre rejas

Lo que más preocupa a Weinstein es la posibilidad de morir en prisión. "Me da un miedo terrible. Es frío y despiadado. Es increíble tener la vida que tuve y las cosas que hice por la sociedad y no tener la indulgencia de tratarme con más amabilidad", expresó.

El ex productor ha sufrido agresiones dentro de la cárcel, incluyendo una golpiza por parte de otro reo, pero asegura que no contempla el suicidio pese a sus condiciones extremas.

Un cuadro médico alarmante

Weinstein enfrenta múltiples problemas de salud que han empeorado durante su encarcelamiento:

  • Cáncer de médula ósea, su condición más grave
  • Diabetes que requiere atención constante
  • Estenosis espinal que limita su movilidad
  • Problemas cardíacos que ya requirieron cirugía de emergencia

"Cuando enfermé el año pasado, me moría de frío en mi celda. Durante días, no pude moverme. Aquí no hay médico. Estamos en Rikers Island: todos estos presos y ningún médico", describió sobre la falta de atención médica adecuada.

Su operación cardíaca de emergencia en Bellevue ocurrió justo a tiempo: "Un día después y me habría ido. Tengo cáncer de médula ósea. Me estoy muriendo aquí. Y la idea del fiscal del distrito probablemente es que muera en prisión".

Reflexiones sobre una vida en caída

Weinstein admitió haber tenido tiempo para la introspección durante sus años en prisión. "Habría respetado más a esas mujeres. Nunca habría estado con ellas. Habría sido fiel a mi matrimonio. Habría dicho: 'Tengo una familia. La protegeré'. Fui un tonto. Lo admito", reflexionó.

Incluso llegó a afirmar que cambiaría toda su fama y sus Premios Óscar por una oportunidad de empezar de nuevo, aunque mantiene que nunca agredió sexualmente a ninguna mujer.

La entrevista revela a un hombre atrapado entre el arrepentimiento por sus infidelidades y la defensa de su inocencia respecto a las acusaciones más graves, mientras enfrenta un deterioro físico acelerado en las condiciones extremas del sistema carcelario estadounidense.