Corrupción y maltrato animal: el caso del Refugio Franciscano en CdMx
Corrupción y maltrato animal: caso Refugio Franciscano

Malvados aquellos que con sus palabras defienden al pueblo y con sus hechos lo traicionan. Benito Juárez, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos (1858-1872), lo dijo claramente. Suscribo lo dicho por el Benemérito de las Américas, ya sea con la referencia que expongo o simplemente maldiciéndolos, porque de otra manera no se puede entender que toda la porquería y corruptelas que ha destapado el asunto del despojo del terreno y posterior secuestro de los perros y gatos del Refugio Franciscano, A. C., pasen desapercibidas.

La lucha por la justicia en el Refugio Franciscano

A pesar de haber obtenido legal y legítimamente la restitución del predio tras el violento saqueo de sus históricos habitantes, ahora se da una resolución judicial en contrario. Además, el gobierno de la Ciudad de México trae de vacilada en vacilada a los miembros del Patronato y al abogado que los representa, entreteniéndoles la entrega de Los Franciscanitos, pese a que ya cumplieron con cuanto capricho les solicitaron como condicionante para regresárselos.

Todas las autoridades competentes saben perfectamente que no había maltrato. Suponiendo, sin conceder, que al momento del violento ingreso de la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama, IAP, hubiera existido algún animal recién llegado que presentara lesiones que ponían en riesgo su vida o tuviera cicatrices de guerra o enfermedades crónico-degenerativas o infecciosas resultado de su supervivencia, ¿por qué a la fecha, entrando al quinto mes del ejercicio, se desconocen las carpetas de investigación correspondientes y no se han ejecutado detenciones, aunque sea para interrogar a los supuestos culpables?

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Simplemente porque, como mínimo y aunque la domine el 90/10 % típico de la 4T, la fiscala Bertha Alcalde sabe bien que este caso no procede. Partiendo de que la escena del supuesto crimen fue alterada mucho antes del ingreso de los peritos de la Fiscalía correspondiente, al haber quedado los animales a cargo absoluto del personal inexperto que para ello alquiló improvisadamente la Fundación citada, bajo la errónea creencia de que manejar a esa población canina sería navegar por aguas calmas, y resultó que no.

De entrada, mezclaron manadas que obviamente se atacaron, dando por resultado que de los mil 95 perros y 39 gatos existentes —comprobado con sus vacunas antirrábicas— los invasores, o más bien la cobarde invasora, reportara haber contabilizado 858/824 canes (aceptando la variación en las cifras hechas públicas por una y otra partes) y 37 michis para el fatídico 7 de enero. Esto significa, de inicio, la pérdida de 237/271 vidas caninas y 2 felinas que estaban en franca recuperación, y que solamente por ambición a saber dónde terminaron —aunque ya se sabe— y eso sí encaja en maltrato, y quizás pudiera escalar a crueldad y ocultamiento de cadáveres. Pero ahí sí que no se escucha nada, porque todo va rumbo a desocupar el codiciadísimo predio para el que además no habrá permiso alguno para desarrollo inmobiliario, por lo menos hasta el 2030.

La dudosa venta se dio en los tiempos en que se desempeñaba como gobernante capitalina la hoy presidenta Claudia Sheinbaum, seguramente la razón principal por la que la señora Clara Brugada, actual jefa de la ajolotera capital mexicana, dará hasta la vida con tal de proteger ese meollo del sucio asunto, sobre el que misteriosamente la primera mandataria no ha pronunciado palabra, aunque va mi resto que está al tanto de todo y más.

Estando ya a punto de recibir a Los Franciscanitos (menos los innumerables que han muerto en las mazmorras donde los metieron), la semana pasada se determinó, dentro del recurso de revisión 32/2026 del 15º Tribunal Colegiado en Materia Civil, una sentencia más contra el Refugio Franciscano. A vista pública, los magistrados Emma Rivera Contreras y J. Refugio Ortega Marín votaron en contra, mientras que su colega Alfonso Avianeda Chávez les reclamaba de manera enérgica y transparente su desacuerdo ante el atropello y las arbitrariedades inexplicables contra ese Refugio, que de nueva cuenta recibe la orden para el desalojo de ese predio hoy reconstruido por una ciudadanía exclusivamente preocupada por darles un hogar digno y adecuado bienestar a esas criaturitas.

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Siendo así, bien clarito nos queda que va ganando el dinero y la sombra del poder a la justicia, aunque todavía queda un paso legal más. Sin embargo, en ese mientras, los perros están perdiendo la vida y sufriendo un abandono que no tiene explicación.

La Fundación y el abogado: un pago sospechoso

Otro punto que me mueve a la curiosidad es entender cómo una Fundación que vendió dudosamente ese predio, supuestamente invendible e inembargable, para poder sufragar gastos, de repente pueda erogar un pago sustancioso a favor de un abogadillo cualquiera que responde al nombre de Julián César García Aguilar y que en tan sólo unos meses recibió 32 millones de pesos. Sí, leyeron bien. ¿Para qué? Hay que ser idiota para no deducir lo que está pasando, pero con todas las autoridades coludidas, poco queda por hacer.

Otro caso de maltrato animal en San Luis Potosí

En otro tema, de no creerse lo sucedido el pasado 29 de abril en Ciudad Valles, San Luis Potosí. Para someter a un dócil y sociable perro conocido como Negrito o Hachi, que simplemente reaccionó ante la molestia de un par de escuincles que lo estaban provocando y a los que les marcó un alto sin mayor consecuencia, el primitivo alcalde David Armando Medina Salazar reaccionó ordenando a su policía municipal y a elementos de protección civil que redujeran a la criatura. Lo que tales gañanes obedecieron para posteriormente atarlo a un poste que les sirvió de palanca para ahorcarlo, terminando por destazarlo y una vez así entregarlo a su familia a manera de lección inolvidable y advertencia para otros. Ya estarán satisfechos los moconetes.

Así las cosas en una Patria cuya Constitución prohíbe el maltrato a los animales.