La iniciativa global de Datos y Ubicación de Conflictos Armados (ACLED) concluye que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) mantiene intactos su poderío militar y sus mercados criminales tras la muerte de su líder, Nemesio Oseguera, alias el Mencho, ocurrida el 22 de febrero. La analista en jefe de ACLED para América Latina, Sandra Pellegrini, señaló que dos meses y medio después del operativo del Ejército en Tapalpa, Jalisco, no hay evidencias de fracturas internas ni de que rivales como el Cártel de Sinaloa hayan capitalizado la caída del capo.
Contención táctica y adaptación
Pellegrini indicó que lo observado es una mezcla de “contención táctica” y adaptación a las nuevas circunstancias, sin que hasta ahora exista un sucesor claro. Incluso se registra una disminución temporal de la violencia en Jalisco, bastión del cártel, debido a la mayor presión del Estado contra posibles sucesores.
El 27 de abril fue capturado en Nayarit Audías Flores Silva, alias el Jardinero, uno de los principales cabecillas y posible sucesor. Pellegrini consideró que su captura es un golpe táctico importante, pero con efectos localizados. Los otros dos candidatos, Juan Carlos Valencia González (el 03) y Gonzalo Mendoza Gaytán (el Sapo), no han mostrado señales de enfrentamiento por el liderazgo.
Continuidad operativa y financiera
El consultor de seguridad Chris Dalby comparó al CJNG con una empresa multinacional: la estructura económica sigue operando pese a la falta de la cabeza. La máquina económica construida por el Mencho funciona bajo la lógica de oferta y demanda, abarcando desde drogas hasta extorsión y contrabando de combustibles.
Dalby atribuyó la ausencia de fracturas a la presión sostenida del gobierno de Claudia Sheinbaum, ejemplificada en la captura del Jardinero. Sheinbaum, a su vez, enfrenta presión de Donald Trump para mostrar resultados contra los cárteles. En los próximos meses podrían observarse cambios en estructuras locales tipo “franquicia”, pero no en la cúpula.
Legado del Mencho
Dalby calificó al Mencho como quizá el capo más importante de México y el mundo, dejando una “escuela criminal” que combina fuerza militar, violencia descarnada y diversificación de negocios. El CJNG y el Cártel de Sinaloa han penetrado actividades legales como la producción de aguacates, minería, explotación de agua y estadios de fútbol. El Mencho fue pionero en el robo de combustibles.
Victoria Dittmar, de Insight Crime, coincidió en que no ha habido cambios significativos en las operaciones criminales. Los altos ingresos potenciales para quienes están bajo el paraguas del CJNG incentivan la continuidad, desde proveedores de cocaína hasta células de extorsión.
Alianzas y expansión
Pellegrini señaló que en regiones como Michoacán el CJNG ha reforzado alianzas, como un nuevo pacto con Los Viagras. En Morelos, el cártel ha amenazado a alcaldes, indicando que busca expandir su influencia territorial. Sin embargo, advirtió que es temprano para asegurar que la organización mantendrá su continuidad sin disputas internas, recordando que la guerra entre Los Chapitos y La Mayiza en el Cártel de Sinaloa tardó meses en estallar tras el secuestro del Mayo Zambada.



