El 'monstruo' de Santa Elena: abuso infantil y politización en Jalisco
El 'monstruo' de Santa Elena: abuso y politización en Jalisco

La reciente detención de Luis Antonio “N” por realizar tocamientos a una menor de 9 años en una tienda de la Colonia Santa Elena de la Cruz, en Guadalajara, ha desatado una ola de indignación colectiva. Sin embargo, la narrativa de que se trata de un “monstruo” enmascara una realidad más compleja y convierte su castigo en un espectáculo mediático y político.

El caso y su tratamiento mediático

El 7 de mayo, un video de seguridad captó el momento en que Luis Antonio “N” entra a una tienda y realiza un tocamiento indebido a la menor, quien, pasmada, rompe en llanto hasta que el agresor se aleja. La grabación se difundió rápidamente en chats vecinales, generando un activismo digital para exigir justicia. Cuatro días después, el 11 de mayo, la Fiscalía de Jalisco lo detuvo en un centro de rehabilitación familiar, y el gobernador Pablo Lemus dio la noticia. El agresor, de aproximadamente 30 años, trabajaba como repartidor de alimentos en motocicleta.

El tratamiento mediático y digital del caso ha sido alarmista, explotando la indignación para obtener mayor interacción, lo que el algoritmo premia. Los influencers carroñeros han aprovechado la tragedia para monetizar, mientras el gobierno estatal lo ha usado políticamente para reforzar su campaña de “en Jalisco cuidamos a nuestras niñas y niños”, en el contexto del recorte al calendario escolar.

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La realidad del abuso sexual infantil en Jalisco

La “monstrificación” del victimario oculta una crisis de abuso sexual infantil sistemático. En 2025, Jalisco registró la tasa más alta del país, con 15 denuncias diarias en promedio (5 mil 415 en el año), superando a Quintana Roo, Chihuahua y Baja California Sur, según la Plataforma de Seguridad del IIEG. Entre 2021 y 2025, los casos se duplicaron.

Según la Fundación PAS, el 95% de los abusadores son conocidos de la víctima, y en el 75% de los casos son familiares. El 70% de los abusos ocurre en el hogar, y solo 1 de cada 10 niños lo denuncia. Luis Antonio “N” es una excepción al ser un desconocido, pero su acto es igualmente atroz e inadmisible.

La deuda social con las infancias

Como sociedad, tenemos una deuda con nuestras infancias. No se salda creando “monstruos” de feria, sino exigiendo políticas públicas integrales que atiendan y castiguen este delito en ascenso. Es necesario un enfoque que aborde tanto la prevención como la sanción, y que no convierta el dolor en espectáculo o botín político.

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