El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha dado un paso inédito al acusar formalmente al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros funcionarios por presuntos vínculos con el narcotráfico y colaboración con el Cártel de Sinaloa. Se trata de una decisión sin precedentes que envía un poderoso mensaje político.
Mensaje político y estrategia unilateral
Más allá del desenlace judicial, esta acción anuncia la intención de Estados Unidos de actuar de manera unilateral cuando considere que la corrupción en México impacta su seguridad nacional. Lo de Rocha Moya no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia para llevar a la justicia norteamericana a figuras del ambiente político mexicano.
Huachicol fiscal y contrabando de hidrocarburos
También se investiga desde el otro lado de la frontera el mayor esquema de defraudación en la historia moderna de México, que impactó a EE.UU. al ser utilizado por los cárteles como método de financiamiento. Se trata del huachicol fiscal, un desfalco de 600 mil millones de pesos. La captura en Argentina del contralmirante Fernando Farías Laguna cierra parcialmente el círculo de quienes operaron el contrabando de hidrocarburos desde Houston hacia puertos mexicanos.
Red de complicidades
El caso ya rebasó la dimensión de un fraude fiscal y se perfila como una red de complicidades donde convergen intereses empresariales de ambos países, omisiones institucionales y estructuras del crimen organizado. El esquema abarca importaciones simuladas, documentos falsificados y empresas fachada que permitieron introducir combustibles sin pagar impuestos, distorsionando el mercado energético en México y Estados Unidos.
Investigación de agencias estadounidenses
Las agencias estadounidenses ya investigan estas redes de contrabando de hidrocarburos que operan entre Houston y México. Se habla de la posible colaboración de Farías Laguna como testigo protegido en Estados Unidos, lo que abriría un escenario donde la información proporcionada podría vincular operaciones financieras, rutas logísticas y nombres de alto nivel en ambos lados de la frontera.
Participación del crimen organizado
Agencias como la DEA saben de la participación de organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación en el negocio del combustible, lo que confirma que el huachicol dejó de ser un delito marginal. Al igual que en México, en EE.UU. también hay grupos de poder que han logrado penetrar las estructuras de gobierno. El tráfico ilegal de armas que llegan a México desde EE.UU. representa un negocio millonario para mafias de aquel país, a las que no ha querido enfrentar la administración de Donald Trump.
Doctrina más agresiva
Lo sucedido la semana pasada con los políticos de Sinaloa marca el inicio de una doctrina más agresiva, con la aplicación de justicia extraterritorial sobre actores políticos cuando existan indicios de colusión con el crimen organizado. Es, en los hechos, un aviso para toda la clase política mexicana.
Presión en la revisión del T-MEC
Todo esto se da en la antesala de la revisión del T-MEC, lo que introduce un nuevo factor de presión. México llega a esa negociación debilitado estructuralmente, con la percepción cada vez más documentada de que la corrupción se encuentra instalada en los más altos niveles del gobierno.



