La influencer mexicana Mariana Grimaldi, conocida en redes como La Niña Fresa, denunció públicamente que le solicitaron fotografías íntimas a cambio de permitirle el acceso a “La Casita”, una zona exclusiva durante los conciertos de Bad Bunny en el Estadio GNP Seguros de la Ciudad de México. La denuncia se volvió viral y generó un intenso debate en redes sociales sobre abusos de poder y seguridad de las mujeres en la industria del entretenimiento.
Detalles de la denuncia
Grimaldi, quien ya había adquirido un boleto para uno de los ocho conciertos del artista puertorriqueño, explicó que al conocer la existencia de “La Casita” —un segundo escenario donde algunos asistentes pueden convivir más cerca del cantante— decidió investigar cómo acceder a ese espacio. Logró contactar a la persona encargada de asignar los accesos especiales, quien inicialmente le solicitó información básica y algunos videos, los cuales ella envió sin problema.
Sin embargo, la situación cambió cuando el interlocutor le pidió fotografías íntimas como condición para otorgarle el acceso. “Me dijo que necesitaba que mandara fotos sexuales, fotos ya sabes cómo”, relató la influencer en un video difundido en redes. Ante la petición, Grimaldi se negó de inmediato, señalando que era inapropiado y recordando que es una figura pública. A pesar de su negativa, la insistencia continuó, por lo que decidió cortar la comunicación y renunciar a la posibilidad de entrar a “La Casita”.
Reacciones y contexto
La denuncia generó una ola de reacciones en plataformas digitales. Mientras algunos usuarios expresaron su apoyo y exigieron una investigación sobre los responsables de los accesos exclusivos, otros criticaron la falta de protocolos y transparencia en eventos masivos. La polémica también puso en evidencia cómo ciertos intermediarios podrían aprovecharse del interés de los fans para realizar solicitudes indebidas.
Mariana Grimaldi, quien ganó popularidad en TikTok desde 2020 con contenido de lip sync, bailes y sketches, y luego por su relación con Ron Roneos del canal QuéParió!, aclaró que sigue siendo fan de Bad Bunny. “Amo a Bad Bunny, pero lo que me pasó fue súper desagradable”, expresó, enfatizando la importancia de denunciar este tipo de comportamientos. Hasta el momento, no se han dado a conocer medidas concretas por parte de la organización del evento, y el testimonio de la influencer continúa circulando, alimentando la conversación sobre límites, consentimiento y la necesidad de mayor vigilancia en conciertos de gran escala.



