El periodista Carlos Loret de Mola ha destapado los entresijos del poder en Sinaloa, señalando que el verdadero líder político y operativo durante la primera mitad del sexenio del gobernador Rubén Rocha Moya no era el propio mandatario, sino su secretario de Gobierno, Enrique Inzunza Cázarez. Según testimonios y fuentes de primer nivel citadas por el columnista, Inzunza consolidó un poder que eclipsaba al del gobernador, al punto de que en reuniones oficiales se sentaba en la cabecera y ejercía autoridad absoluta.
Control absoluto y nepotismo
La influencia de Inzunza se extendió por las instituciones sinaloenses. Construyó una red de nepotismo, colocando a familiares en puestos clave, como su hermana, quien como magistrada del Tribunal Electoral local avaló el triunfo de Rocha Moya. Además, controlaba los nombramientos del gabinete, asignaba contratos de obra pública y manejaba grandes sumas de efectivo. Empresarios acudían a él o al secretario de Administración y Finanzas, Enrique Díaz, para resolver problemas de seguridad, y las soluciones aparecían "mágicamente", dejando dudas sobre si era acción estatal o favores del crimen organizado.
Expediente en Estados Unidos
Inzunza enfrenta ahora un expediente abierto por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, acusado de filtrar información de inteligencia de las mesas de seguridad a organizaciones delictivas. Según Loret de Mola, tras las reuniones de seguridad, Inzunza se comunicaba con un enlace del crimen organizado y compartía la minuta, por lo que todo lo discutido se sabía en tiempo real en los cuarteles del narco. Esta filtración es el eje de la acusación estadounidense.
A pesar de haber sorteado escándalos previos de acoso sexual y corrupción, las investigaciones internacionales frenan sus aspiraciones de buscar la gubernatura de Sinaloa en 2027. El panorama para el hoy senador se complica, mientras el verdadero poder en Sinaloa queda al descubierto.



