Una investigación periodística de la cadena internacional CNN As Equals ha destapado una red global en línea conocida como "academia para violar", donde hombres comparten consejos para violar y abusar sexualmente de sus parejas, buscando quedar impunes. El reportaje, titulado "Exposing a global rape academy", documenta hasta 62 millones de interacciones en un solo mes, revelando una organización alarmante y un crecimiento exponencial de estas prácticas.
Contenido compartido sin consentimiento
El sitio central de esta red intercambiaba videos ilícitos bajo el mensaje "contenido sueños". Los hombres compartían material tomado sin consentimiento de sus parejas sentimentales, utilizando foros en línea y mensajería instantánea. Además, intercambiaban tácticas para drogar a las mujeres y filmar las agresiones sexuales, coordinándose para evitar ser detectados.
Telegram como plataforma clave
La investigación evidenció la creación de múltiples grupos en Telegram dedicados a compartir este tipo de contenido, con miles de millones de interacciones. Una reportera del medio se infiltró haciéndose pasar por hombre para documentar los mensajes. Se descubrió que los hombres monetizaban estos actos delictivos vendiendo transmisiones en vivo y sustancias para drogar a las mujeres.
El caso Pelicot como ejemplo
Este reportaje recuerda el caso de Giselle Pelicot, quien fue drogada por su esposo y violada por más de 50 hombres. La evidencia muestra que su caso no es aislado, sino parte de una cadena global de violación sexual e impunidad. La reportera Erika Loyo Beristán señala que estas redes representan el negocio más grande del siglo en cuanto a impunidad.
Reflexiones sobre la violencia
La inauguración de la Cátedra Rita Segato en la Universidad de Guadalajara trajo a colación las palabras de la propia Segato, quien calificó la violación sexual como una estrategia de guerra contra la autonomía femenina y una táctica para perpetuar el patriarcado. Se preguntó qué lleva a los hombres a sentir placer viendo a otros violar a una mujer inconsciente, sugiriendo que el erotismo masculino se distorsiona a través de la violencia.
La necesidad de educación y justicia
Mientras las mujeres promueven el consentimiento sexual, existen redes globales que enseñan cómo violar con impunidad. La autora enfatiza que no violar, no grabar ni difundir imágenes sin consentimiento debe ser un pilar educativo. Las autoridades no logran comprender ni perseguir estas redes, lo que hace indispensable que la verdad salga a la luz y la justicia sea una realidad para las mujeres.



