Habitantes del municipio de Atlixtac, en la región de la Montaña de Guerrero, urgen a las autoridades federales y estatales implementar medidas de protección inmediatas tras una serie de ataques armados que han sembrado el pánico en la comunidad.
Ataques recientes generan alarma
Los hechos ocurrieron durante la madrugada del pasado miércoles, cuando un grupo de hombres armados irrumpió en varias viviendas y comercios, disparando contra los ocupantes. Como saldo, se reportaron al menos cinco personas heridas, una de ellas de gravedad, además de cuantiosos daños materiales. Las víctimas fueron trasladadas a hospitales de la región para recibir atención médica.
Los pobladores señalan que estos ataques no son hechos aislados, sino que forman parte de una escalada de violencia que ha ido en aumento en los últimos meses. Denuncian la presencia de grupos delictivos que operan con total impunidad, sembrando el terror entre la población.
Exigencias a las autoridades
En respuesta a estos eventos, los habitantes de Atlixtac han convocado a una reunión urgente con representantes de la Secretaría de Seguridad Pública estatal y de la Guardia Nacional. Entre sus demandas destacan el incremento de patrullajes, la instalación de puestos de control permanentes y la implementación de un plan integral de seguridad que garantice la tranquilidad de la comunidad.
Asimismo, solicitan la intervención de la Fiscalía General del Estado para que se investiguen los hechos y se lleve ante la justicia a los responsables. La desconfianza en las autoridades locales es evidente, pues consideran que no han actuado con la eficacia necesaria para frenar la ola de violencia.
La situación en Guerrero
Guerrero es uno de los estados más afectados por la violencia en México, con índices elevados de homicidios, extorsiones y desplazamientos forzados. La región de la Montaña, en particular, ha sido escenario de constantes enfrentamientos entre grupos criminales que disputan el control del territorio para actividades ilícitas como el narcotráfico y la tala ilegal.
Organizaciones de derechos humanos han documentado múltiples casos de abusos contra la población civil, incluyendo desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. La falta de presencia estatal efectiva ha generado un clima de inseguridad que afecta todos los aspectos de la vida cotidiana de los habitantes.
Llamado a la acción
Ante la gravedad de la situación, líderes comunitarios han hecho un llamado a los gobiernos estatal y federal para que actúen de manera coordinada y urgente. “No podemos seguir viviendo con miedo. Necesitamos que nos protejan, que garanticen nuestro derecho a la vida y a la tranquilidad”, declaró uno de los representantes vecinales.
Mientras tanto, la comunidad se organiza para implementar medidas de autoprotección, como rondines nocturnos y sistemas de alerta temprana, aunque reconocen que estas acciones no son suficientes sin el respaldo de las autoridades.
La situación en Atlixtac es un reflejo de la crisis de seguridad que atraviesa Guerrero y que demanda una respuesta integral que aborde las causas estructurales de la violencia, como la pobreza, la falta de oportunidades y la debilidad institucional.



