La nueva Estrategia Antiterrorista de Estados Unidos, presentada por la administración de Donald Trump, redefine las amenazas contra ese país y coloca a los cárteles del narcotráfico, las pandillas transnacionales y el tráfico de drogas al mismo nivel que organizaciones como Al Qaeda o ISIS. El documento, de más de 15 páginas, expone una visión de seguridad basada en el principio de “America First” y sostiene que el terrorismo ya no proviene únicamente de grupos islamistas, sino también de redes criminales, actores transnacionales y organizaciones consideradas extremistas dentro y fuera del territorio estadounidense.
Las tres categorías de amenaza
La estrategia establece tres principales categorías de amenaza: “Narcoterroristas y pandillas transnacionales”, “Terroristas islamistas” y “Extremistas violentos de izquierda”. Dentro de ese nuevo enfoque, América Latina y, particularmente la frontera sur de Estados Unidos, adquieren una relevancia central.
Los cárteles pasan de problema criminal a amenaza terrorista
Uno de los cambios más significativos del documento es la forma en que Washington define a los cárteles mexicanos y organizaciones criminales de la región. La estrategia sostiene que estas agrupaciones han “envenenado a millones de estadounidenses” y afirma que durante la administración anterior murieron más estadounidenses por drogas ilícitas introducidas por los cárteles que todos los soldados estadounidenses caídos en combate desde 1945. “Eso es una amenaza existencial que el presidente Trump no tolera”, afirma el texto. La Casa Blanca asegura que desde el regreso de Trump al poder, los cárteles fueron designados oficialmente como organizaciones terroristas extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés), lo que amplía las capacidades legales, militares y financieras del gobierno estadounidense para actuar contra ellos. El documento explica que esa designación permite: ampliar facultades de inteligencia, bloquear financiamiento, ejecutar operaciones de seguridad, atacar redes logísticas y de suministro y perseguir aliados y patrocinadores. La estrategia también plantea que las acciones ya no estarán limitadas únicamente al territorio estadounidense.
¿Qué implica para México?
Aunque México no es mencionado de manera directa en el documento, la estrategia coloca al país dentro de varios ejes sensibles: cárteles catalogados como terrorismo, combate militar al narcotráfico, acciones extraterritoriales, presión sobre gobiernos considerados permisivos y combate al fentanilo como amenaza estratégica. La frontera y las organizaciones criminales aparecen descritas como amenazas a la seguridad nacional estadounidense y como parte de un escenario hemisférico de terrorismo y crimen transnacional. El documento deja claro que, bajo esta doctrina, Washington considera que la seguridad interior estadounidense puede justificar operaciones más amplias contra organizaciones criminales fuera de su territorio.
Operaciones militares y acciones fuera del territorio estadounidense
La estrategia antiterrorista sostiene que el gobierno estadounidense utilizará “la fuerza y el poder del ejército” para destruir operaciones de narcotráfico y organizaciones consideradas terroristas. El texto menciona que el presidente autorizó “decenas de ataques” contra embarcaciones ligadas a cárteles y afirma que eso provocó una reducción de más del 90% en el tráfico marítimo de drogas hacia Estados Unidos. Además, el documento señala que Washington actuará incluso si gobiernos extranjeros “no pueden o no quieren” colaborar, incluido el de México. “Tomaremos cualquier acción necesaria para proteger nuestro país”, advierte el texto al referirse a gobiernos que sean “cómplices” de organizaciones criminales. La estrategia también menciona operaciones internacionales específicas como Midnight Hammer, Epic Fury y Absolute Resolve. Esta última es presentada como la operación mediante la cual fue capturado Nicolás Maduro para enfrentar cargos ante la justicia estadounidense.
La Doctrina Monroe reaparece en la estrategia hemisférica
En el apartado dedicado al continente americano, el documento recupera una referencia histórica de la política exterior estadounidense: la Doctrina Monroe. “Después de años de negligencia, Estados Unidos reafirmará y hará cumplir la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestra patria”, señala el documento. La estrategia sostiene que el combate a cárteles y terrorismo forma parte de una visión hemisférica de seguridad nacional y presenta lo que denomina el “Trump Corollary”, descrito como un “modelo moderno” de esa doctrina. Bajo esa lógica, la región es considerada un espacio prioritario para impedir amenazas contra territorio estadounidense.
Fentanilo como arma de destrucción masiva
Otro de los elementos centrales del documento es la forma en que Estados Unidos redefine la crisis del fentanilo. La estrategia establece que el gobierno combatirá el tráfico de fentanilo y sus precursores químicos “como armas de destrucción masiva”. “Miles de estadounidenses han muerto por sobredosis de fentanilo y responsabilizaremos a las organizaciones terroristas, cárteles y patrocinadores estatales de esta amenaza”, señala el texto. El documento plantea que el combate al tráfico de drogas será abordado mediante inteligencia, sanciones financieras, operaciones militares, acciones cibernéticas y cooperación internacional.
Un modelo basado en “Paz a través de la fuerza”
La administración Trump define toda la estrategia bajo el concepto de “Peace through Strength” (“Paz a través de la fuerza”). El documento insiste en que Estados Unidos debe actuar de manera preventiva y mantener presión militar, financiera y diplomática constante sobre cualquier actor considerado amenaza. “La misión de las estructuras antiterroristas del gobierno de Estados Unidos es identificar a aquellos grupos que tienen la intención y capacidad de planear ataques contra estadounidenses y neutralizarlos”, señala el texto.



