Fosas clandestinas en Sinaloa: el rostro oculto de la extorsión
Entre 2019 y 2021, buscadores documentaron hallazgos escalofriantes en comunidades del municipio Concordia, Sinaloa. Allí fueron encontrados los cuerpos de cinco de los diez mineros secuestrados el 24 de enero, pero la historia va más allá: entre las víctimas había personas que simplemente no pagaron extorsión, no estaban vinculadas al narcotráfico.
La búsqueda en territorio disputado
Miguel Trujillo Herrera y Mario Vergara Hernández, ambos con experiencia en la búsqueda de familiares desaparecidos, se trasladaron a Sinaloa para capacitar a colectivos. En entrevista con Proceso, Trujillo recuerda que exploraron zonas donde los colectivos locales no entraban por la disputa entre 'los mayitos' y 'los chapitos', facciones del Cártel de Sinaloa. Precisamente en la comunidad de El Verde, controlada por el cártel y no por el Estado, se localizaron los cinco cuerpos de los mineros secuestrados en la mina Vizsla Silver, de capital canadiense.
"En Concordia encontramos muchas fosas, todas con más de un cuerpo, entre cinco, 20 hasta 32 cuerpos me acuerdo haber encontrado en una sola fosa", relata Trujillo. Testimonios de sobrevivientes indican que las víctimas eran trabajadores comunes: un paletero, un vendedor de tamales, gente asesinada por no pagar 'piso'. No tenían relación con la disputa criminal, pero la violencia los alcanzó.
Crisis forense y desconfianza en autoridades
Alejandra Martínez Carrizales, del colectivo Por Las Voces sin Justicia, denuncia la imposibilidad de buscar en Concordia debido a la inseguridad. "Las autoridades no nos brindan la seguridad suficiente para llegar hasta ahí, que es una zona de conflicto", afirma. La crisis forense en Sinaloa es profunda: más de 50 cuerpos localizados desde el estallido de la guerra entre facciones del cártel permanecen en el Servicio Médico Forense (Semefo), sin pruebas de ADN ni entrega a familiares.
Tras el hallazgo en El Verde, Martínez Carrizales señala que en el sitio habría al menos 20 fosas con un número indeterminado de cuerpos. Las organizaciones temen que, una vez rescatados los mineros, las autoridades detengan las exhumaciones, dejando en el olvido a otras víctimas.
Desigualdad en la atención a casos
La desconfianza hacia las autoridades no es infundada. "Para las autoridades es más valiosa una vida que otras", denuncia Martínez Carrizales, refiriéndose al caso mediático de la influencer Nicole Pardo Molina, secuestrada en enero y liberada tras una fuerte movilización policial ordenada por el gobernador Rubén Rocha Moya. Mientras, cientos de desaparecidos siguen sin localizarse.
Familias de Durango, Torreón, Mazatlán y zonas aledañas han acudido a la zona de búsqueda, muchas reportando casos recientes. La Plataforma Ciudadana de Fosas registra que entre 2006 y 2024, en Sinaloa se localizaron entre 188 y 209 fosas, con estimaciones de 362 a 396 cuerpos rescatados y más de mil restos humanos. Sin embargo, solo 111 personas han sido identificadas.
Una exigencia de justicia
Las buscadoras insisten en su derecho a atestiguar las exhumaciones y exigen que todos los cuerpos sean rescatados, identificados y entregados. "Nosotros prevemos que la autoridad se aboca a los casos mediáticos, los que se han hecho más públicos, y todo lo demás lo dejen de un lado, como si las demás vidas no valieran lo mismo", concluye Martínez Carrizales. En Sinaloa, la crisis de fosas clandestinas sigue exponiendo no solo la violencia del narcotráfico, sino el flagelo silencioso de la extorsión contra trabajadores.