Miles de mujeres marchan en Bogotá contra la violencia de género y feminicidios
Marcha masiva en Bogotá contra violencia hacia mujeres

Multitudinaria protesta feminista inunda las calles de Bogotá

Centenares de mujeres colombianas tomaron este domingo las principales avenidas de Bogotá en una masiva manifestación para expresar su rechazo contundente a la violencia de género y honrar la memoria de las víctimas de feminicidios. La movilización, originalmente programada para el 8 de marzo con motivo del Día Internacional de la Mujer, fue pospuesta una semana debido a las elecciones legislativas del país, pero no perdió ni un ápice de su fuerza simbólica y reivindicativa.

Un mar morado y verde de consignas y resistencia

Vestidas con pañuelos y prendas en los colores emblemáticos del movimiento feminista -morado y verde-, las manifestantes avanzaron entre cánticos vibrantes, pancartas creativas y mensajes de resistencia que resonaron en todo el centro de la capital colombiana. La multitud portaba carteles con frases contundentes que reflejaban tanto el dolor como la determinación:

  • "Somos el corazón de las que ya no laten"
  • "Hay que abortar este sistema patriarcal"
  • "Nos quisieron quemar y nos volvimos fuego"

Estas consignas visuales se alzaban como testimonios silenciosos pero elocuentes de una lucha que continúa enfrentando obstáculos estructurales profundamente arraigados.

Cifras alarmantes que exigen acción inmediata

Según informes de organizaciones especializadas en monitorear la violencia contra las mujeres y basada en género, al menos 621 feminicidios fueron reportados en Colombia hasta septiembre de 2025. Esta cifra escalofriante subraya la persistencia y gravedad de un problema que afecta a miles de familias colombianas y que requiere respuestas institucionales más efectivas y urgentes.

Voces de liderazgo que exigen cambios estructurales

Lilian Yolanda López, integrante del Consejo Consultivo de Mujeres de Bogotá, explicó a medios internacionales que la marcha busca exigir no solo el derecho al trabajo digno, sino también el cumplimiento integral del plan de igualdad y de toda la normatividad que las mujeres han conquistado mediante luchas colectivas históricas.

"Vemos que es una cultura completamente machista y patriarcal donde nos callan, nos amedrentan y nos persiguen", denunció López con contundencia. La activista señaló que persisten estructuras sociales que dificultan sistemáticamente la participación plena de las mujeres en todos los ámbitos, especialmente en los espacios de poder donde la paridad sigue siendo una deuda pendiente.

Demandas integrales para una vida digna

Las exigencias del movimiento feminista colombiano abarcan múltiples dimensiones de la vida social:

  1. Acceso a empleos dignos y sin discriminación por edad
  2. Garantía plena del derecho a la salud integral
  3. Vivienda adecuada y segura
  4. Una vida completamente libre de violencia en todos sus formas

"Necesitamos la garantía de una vida libre de violencia, salud plena y el derecho al trabajo. Hay muchas mujeres desempleadas y discriminadas por la edad", sostuvo López, evidenciando cómo las desigualdades se intersectan y multiplican sus efectos negativos.

Testimonios personales que dan rostro a las estadísticas

Entre la multitud de manifestantes, destacó la presencia de Loreley, una joven de 21 años que marchó en memoria de una amiga asesinada recientemente por su pareja sentimental. Su testimonio personalizó el dolor colectivo que las cifras oficiales apenas logran capturar.

"Había visto unas fotos de ella y de la noche a la mañana me llegó un mensaje que la habían asesinado", relató Loreley con visible emoción, explicando que la víctima era una compañera de su época escolar. Para esta joven manifestante, la situación de los feminicidios en Colombia es "muy delicada" y requiere de una visibilización constante mediante la movilización social.

El miedo como compañero cotidiano

"Una nunca sabe cuándo va a llegar a la casa. Ni siquiera hace falta hablar de la calle cuando en tu casa pueden estar pasando un montón de cosas", expresó Loreley, describiendo cómo el temor se ha convertido en una experiencia diaria para muchas colombianas. Esta percepción de inseguridad permanente, tanto en el espacio público como en el privado, subraya la necesidad de transformaciones culturales profundas.

Un llamado a hacer "mucho ruido" por el cambio

"Hay que hacer mucho ruido, porque en el silencio una no gana nada", manifestó la joven activista, encapsulando en una frase el espíritu de la protesta. A pesar de la crudeza de las realidades denunciadas, Loreley expresó su esperanza en un futuro diferente para las nuevas generaciones, donde las mujeres puedan circular por las calles sin tener que activar permanentemente un "modo supervivencia".

La marcha de Bogotá se convirtió así en un espacio de duelo colectivo, pero también de resistencia organizada y de exigencia de derechos que, aunque reconocidos formalmente, distan mucho de ser una realidad cotidiana para millones de colombianas. El movimiento feminista demostró una vez más su capacidad para movilizar, visibilizar y presionar por los cambios estructurales que el país necesita con urgencia.