Una secretaria proyectista del Cuarto Tribunal Colegiado del Décimo Quinto Circuito, identificada como Blanca Thalía Fernández, presentó una denuncia por hostigamiento sexual y laboral que habría sufrido durante al menos tres años por parte de su superior jerárquico dentro del Poder Judicial de la Federación.
Detalles de la denuncia
En entrevista con Excélsior, la trabajadora relató que el acoso comenzó hace aproximadamente tres años. A pesar de haber presentado una denuncia formal ante las instancias internas del Poder Judicial, no ha recibido medidas de protección hasta la fecha. Fernández señaló que en el expediente existen pruebas como testimonios, audios y videos que, según su consideración, acreditan la conducta denunciada, pero no ha sido atendida.
Falta de respuesta y traslado a la Ciudad de México
Ante la falta de respuesta en su lugar de origen, Mexicali, la funcionaria se trasladó recientemente a la Ciudad de México para exigir avances en su caso ante el Tribunal de Disciplina Judicial. Según su testimonio, una de las medidas propuestas por las autoridades fue su reincorporación al mismo órgano donde labora el presunto agresor, lo cual rechazó por considerar que no existen condiciones de seguridad para ella.
Estado de salud y repercusiones
Fernández Gamboa se encuentra actualmente con licencia médica desde el 26 de septiembre, luego de sufrir un ataque de pánico en su lugar de trabajo. Explicó que su salud se ha deteriorado progresivamente, lo que la ha mantenido fuera de sus funciones durante cerca de siete meses y, según dijo, sin percepción salarial. La denunciante afirmó que el entorno laboral ha contribuido a su situación, al existir una red de apoyo hacia el titular del órgano jurisdiccional. Aseguró que ha sido vigilada por personal cercano al funcionario, lo que ha incrementado su temor a represalias, tanto hacia su persona como hacia su familia.
Miedo y apoyo terapéutico
“Sí tengo miedo”, expresó durante la entrevista, al referir que el presunto agresor ha manifestado contar con respaldo en distintas instancias. Añadió que el temor y la presión han derivado en episodios de ansiedad, depresión y crisis emocionales, por las que recibe atención terapéutica semanal. La trabajadora también reconoció que llegó a contemplar hacerse daño en medio de una crisis, aunque desistió tras recibir apoyo inmediato. Indicó que su situación ha impactado incluso en su entorno familiar, particularmente en sus hijos.
Exigencias a las autoridades
En su exigencia a las autoridades del Poder Judicial de la Federación, pidió que se apliquen de manera efectiva las políticas de “cero tolerancia al acoso”, que se garantice la protección a las víctimas y que se separe del cargo al funcionario señalado mientras se investigan los hechos. Asimismo, hizo un llamado a otras posibles víctimas a denunciar, pese al temor que puede implicar hacerlo. “Es difícil, pero sí se puede. Ya no debemos quedarnos callados”, afirmó.



