Guardia Nacional Bajo Escrutinio: Casos de Desapariciones y Abusos Reavivan Polémica
La Guardia Nacional se encuentra nuevamente en el centro de la controversia tras una serie de señalamientos por presuntas desapariciones, abusos de autoridad y fallas operativas en diversos incidentes registrados a lo largo del país. Estos casos han reavivado el debate público sobre el desempeño y la supervisión de esta corporación de seguridad.
El Caso de Leonardo Escobar: Un Ejemplo de Posible Abuso
El incidente más reciente involucra al catedrático de la Universidad Iberoamericana Puebla, Leonardo Escobar, quien desapareció el 2 de enero en el aeropuerto de Monterrey, Nuevo León, después de un encuentro con elementos de la Guardia Nacional. Fue localizado con vida el 16 de enero, pero su testimonio revela detalles alarmantes.
Tras su reaparición, el académico denunció que permaneció tres días en una celda en el municipio de Apodaca, a donde fue llevado por elementos de la Guardia Nacional. En declaraciones públicas, Escobar afirmó: "...durante tres días, estuve en una celda en el municipio de Apodaca, a la cual fui llevado por la Guardia Nacional, antes de ir a dicha celda, fui golpeado por la Guardia Nacional." Su relato apunta a un posible abuso de autoridad y uso excesivo de la fuerza por parte de los agentes.
Especialistas en seguridad consideran que este caso exhibe fallas operativas significativas, prejuicios y deficiencias en la formación de algunos elementos. Manuel Balcázar, director de MB Iris-Consulting y especialista en Inteligencia y Seguridad Nacional, señaló: "...el error fue pensar que posiblemente el académico era miembro de una organización criminal o que tenía fines ilícitos." Esto subraya la necesidad de mejorar los protocolos de actuación basados en inteligencia en lugar de sospechas infundadas.
No Es un Caso Aislado: Otros Incidentes Documentados
En 2022, al sur de la Ciudad de México, se documentó otro caso grave que involucró a la Guardia Nacional. Elementos de esta corporación detuvieron a tres personas en la comunidad de Fierro del Toro, Morelos, y las entregaron a comuneros en Topilejo, alcaldía Tlalpan. Posteriormente, dos de ellos fueron localizados sin vida, lo que generó una investigación profunda.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) concluyó que, si bien ni los elementos de la Guardia Nacional ni los de la SSC-CDMX atentaron directamente contra la vida de las tres personas, sus acciones y omisiones fueron determinantes para el desenlace fatal. La CNDH destacó que las personas detenidas nunca fueron puestas a disposición de las autoridades competentes, violando protocolos básicos de seguridad y derechos humanos.
Raúl Benítez, experto en Seguridad Nacional de la UNAM, explicó: "...este informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos marcó bastante a la Guardia Nacional porque se decía que a veces en algunos lugares del país trabajaban ya en asociación con algunos grupos criminales." Esta afirmación resalta preocupaciones sobre posibles vínculos entre elementos de la corporación y actividades ilícitas.
Problemas de Rendición de Cuentas y Defensa Jurídica
La Guardia Nacional está integrada por más de 130 mil efectivos, en su mayoría soldados y marinos, lo que según expertos puede generar complejidades en la rendición de cuentas. Víctor Hernández, director del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, señaló: "...la Guardia Nacional es 90 por ciento soldados y marinos disfrazados... si llega una queja por violación de derechos humanos uno podría decidir... mejor se lo voy a poner a Guardia Nacional..." Añadió que el gobierno federal sostiene que se trata de casos aislados y que quienes incurren en irregularidades lo hacen a título individual.
Por su parte, Raúl Benítez afirmó que en primera instancia suele activarse un aparato de defensa jurídica robusto: "...casi siempre niegan en primera instancia y ponen el aparato de defensa judicial... ahora ya es el aparato jurídico del Ejército que tiene mucho más capacidad para defender a sus propios agentes." Esto plantea desafíos significativos para la transparencia y la justicia en casos de abusos.
El Reto: Mejorar Inteligencia y Protocolos Operativos
Los especialistas coinciden en que el desafío principal para la Guardia Nacional es claro: reducir la reacción basada en sospechas y aumentar la inteligencia operativa. Benítez puntualizó: "...actuar con inteligencia con asunto de causa, hacer seguimientos bien y si van a capturar a alguien compruebas que ya hayan hecho un trabajo previo de investigación policíaca." Esto implica fortalecer los procesos de investigación y supervisión para prevenir abusos.
Los casos documentados mantienen abierta la discusión sobre protocolos, supervisión y responsabilidades dentro de la Guardia Nacional. La necesidad de reformas estructurales y una mayor transparencia se ha vuelto urgente para restaurar la confianza pública en esta institución clave para la seguridad del país.