Funcionario de Quintana Roo hallado muerto con tortura en Chetumal
El cuerpo de Carlos Alberto Hernández Gorocica, funcionario del gobierno de Quintana Roo, fue encontrado sin vida con evidentes huellas de tortura en el acceso de un asentamiento irregular en Chetumal. El hallazgo, reportado la mañana del viernes, ha conmocionado a la comunidad local y generado reacciones políticas inmediatas.
Detalles del hallazgo y contexto personal
Los restos de Hernández Gorocica fueron descubiertos dentro de una bolsa negra encintada en el asentamiento conocido como Mártires Antorchistas, ubicado en la periferia de la capital estatal. Familiares habían reportado su desaparición desde el miércoles anterior, indicando que fue visto por última vez al salir del planetario de Chetumal, donde trabajaba como analista para el Consejo Quintanarroense de Humanidades Ciencia y Tecnología.
El funcionario era primo de Maricarmen Candelaria Hernández Solís, alcaldesa morenista del municipio de Felipe Carrillo Puerto, y en 2022 intentó ser candidato a diputación local por Movimiento Ciudadano. Además, según testimonios, por las noches prestaba servicios de transporte a través de una plataforma digital, lo que añade complejidad a su perfil.
Investigación y reacciones políticas
La Fiscalía de Quintana Roo activó una ficha de búsqueda tras la denuncia de los familiares y, tras confirmar la identidad de las víctimas, inició una carpeta de investigación para esclarecer el homicidio. Testimonios señalan que el cuerpo presentaba signos de extrema violencia, característicos del crimen organizado, lo que ha elevado la preocupación por la seguridad en la región.
Inmediatamente después del deceso, diversos actores políticos expresaron su consternación. La alcaldesa Maricarmen Candelaria se refirió a su primo como un hermano, mientras que José Luis Pech Várguez, diputado local y excandidato a la gubernatura por Movimiento Ciudadano, calificó el hecho como doloroso y exigió que no pase desapercibido. Otros miembros del partido naranja se sumaron a estas declaraciones en redes sociales, demandando justicia para Hernández Gorocica.
Este caso subraya los persistentes desafíos de violencia en Quintana Roo y resalta la vulnerabilidad de los servidores públicos ante la delincuencia organizada.
