El 85 del CJNG confiesa en Washington conspiración para distribuir cocaína en Estados Unidos
Erick Valencia Salazar, conocido como "El 85", de 49 años y señalado como integrante del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), declaró este martes en Washington, D.C., haber participado activamente en una conspiración para distribuir cocaína con destino a territorio estadounidense. El capo, quien enfrentará sentencia el próximo 31 de julio, admitió los cargos en una audiencia judicial que ha captado la atención internacional.
Cargos graves y separación del CJNG
Entre los cargos que se le imputan a Valencia Salazar se encuentran:
- Reclutamiento de integrantes para la organización criminal.
- Obtención de información estratégica sobre grupos rivales.
- Conspiración para distribuir sustancias controladas en Estados Unidos.
Tras separarse de Nemesio Oseguera Cervantes, líder máximo del CJNG, Valencia Salazar fundó su propia organización criminal denominada La Nueva Plaza, marcando una fractura significativa dentro del cártel más poderoso de México.
Daño inconmensurable y traslado a EE.UU.
A. Tysen Duva, fiscal general adjunto a cargo de la división criminal del Departamento de Justicia de Estados Unidos, afirmó durante el proceso que el CJNG ha causado un "daño inconmensurable" en territorio estadounidense, subrayando la gravedad de las actividades delictivas.
Asimismo, luego de que el entonces presidente Donald Trump catalogara al CJNG y a otros cárteles mexicanos como grupos terroristas, Valencia Salazar fue trasladado a territorio estadounidense en febrero de 2025 como parte de un grupo de 29 capos del narcotráfico enviados para enfrentar procesos judiciales en cortes federales.
Recompensa millonaria y próximos pasos legales
A ello se suma la recompensa de 5 millones de dólares ofrecida por el gobierno de Estados Unidos a quien proporcione información que conduzca al arresto o condena de Valencia Salazar, evidenciando la alta prioridad que las autoridades le otorgan a su caso.
El proceso judicial contra El 85 representa un capítulo crucial en la lucha binacional contra el narcotráfico, con implicaciones profundas para la seguridad y la cooperación entre México y Estados Unidos. La sentencia del 31 de julio determinará el futuro de uno de los capos más buscados en la región.



