Fiscalía General de la República repite errores en casos de crimen organizado en Jalisco
En menos de año y medio, las autoridades han incurrido en las mismas omisiones que llevaron a la impunidad en delitos cometidos por el crimen organizado, comprometiendo investigaciones clave en el estado de Jalisco.
Operativos fallidos y falta de vigilancia
Primero, en septiembre de 2024, la Fiscalía de Jalisco no resguardó el Rancho Izaguirre tras un operativo de la Guardia Nacional, donde se detuvieron a 10 hombres que tenían a dos personas privadas de su libertad y a otra ya sin vida. Diecisiete meses después, el 22 de febrero pasado, dejaron sin vigilancia las cabañas del Tapalpa Country Club, último refugio de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, donde la Secretaría de la Defensa Nacional intentó detenerlo y terminó abatiéndolo.
Reconocimiento tardío y justificaciones débiles
Con los retrasos habituales en las investigaciones policiales y jurídicas en México, la Fiscalía General de la República reconoció ayer lo que muchos observaron horas después del operativo militar en este pueblo mágico jalisciense: nadie cuidó las cabañas, rompiendo la cadena de custodia. Esto impide tener certeza jurídica sobre lo encontrado días después, ya que medios de comunicación mostraron interiores y, presuntamente, narconóminas de El Mencho con sobornos a jefes policiales municipales y a la Policía Estatal de Caminos de Jalisco.
La justificación de la FGR, liderada por Ernestina Godoy, fue la falta de "condiciones mínimas de seguridad" para su personal ante posibles respuestas del grupo delictivo. Aseguraron que el aseguramiento de seis inmuebles se realizó solo cuando "la situación fue contenida" y se solicitaron órdenes de cateo.
Investigaciones estancadas y consecuencias
La FGR anunció ayer una investigación para determinar "la posible responsabilidad" de los servidores públicos que no preservaron el lugar. Sin embargo, debido a la alteración y "contaminación" de la escena por personas que entraron antes, los objetos e indicios encontrados no servirán como pruebas contra detenidos o la actividad del capo abatido.
Esto refleja un patrón preocupante, ya que las investigaciones sobre el Rancho Izaguirre, ordenadas en marzo del año pasado por la FGR y la Fiscalía Anticorrupción de Jalisco, también están sin resultados. El colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco descubrió en ese predio más de 1,500 prendas personales, transformando lo que se creía un centro de adiestramiento criminal en un sitio de tortura y muerte. La Fiscalía Anticorrupción ha argumentado falta de citas disponibles en el Supremo Tribunal de Justicia para llevar a los señalados ante los juzgados.
Esperanza en medio de la impunidad
Se espera que la investigación de la FGR sobre los eventos en el Tapalpa Country Club avance y, ojalá, desate las estancadas del Rancho Izaguirre. La repetición de estas omisiones subraya la urgencia de mejorar los protocolos de seguridad y custodia en operativos contra el crimen organizado para evitar la impunidad.
