El honor y el dolor en las Fuerzas Armadas: un análisis de Loret de Mola
"Dar el pésame a las familias de nuestros compañeros que perdieron la vida... (se le quiebra la voz, carraspea) también vamos a... (se le vuelve a quebrar)... y un reconocimiento a nuestro personal militar que realizó una operación exitosa". Estas palabras, pronunciadas por el general Ricardo Trevilla, secretario de la Defensa Nacional, el 23 de febrero de 2026, resuenan con una carga emocional que trasciende el discurso oficial. Carlos Loret de Mola, en su columna, expresa una creencia genuina en la autenticidad de ese momento, alejándose de la idea de una dramatización con fines políticos.
La contención y la humillación en el sexenio pasado
Loret de Mola señala que, durante seis años, las Fuerzas Armadas enfrentaron una instrucción restrictiva: no atacar a los narcotraficantes a menos que fueran atacados primero. Esta política, según el columnista, generó un dolor contenido entre los militares, quienes se vieron obligados a cruzarse de brazos mientras atestiguaban la muerte de compañeros y ciudadanos. En entrevistas con militares de diversos rangos, Loret de Mola recogió testimonios de humillación, agravada por la exhibición pública de las tropelías criminales en redes sociales.
El operativo contra Nemesio Oseguera, "El Mencho", representa, en este contexto, una recuperación del papel esencial del Ejército. No se trata de ser agencia de viajes o empresa constructora, sino de enfrentar al enemigo con determinación. Loret de Mola imagina que, mientras se puede ordenar a un soldado que deje de disparar, no se le puede ordenar que deje de sentir, subrayando la humanidad detrás del uniforme.
El riesgo y el reconocimiento en la misión contra 'El Mencho'
Los análisis de inteligencia previos al operativo anticipaban un costo alto: decenas, quizá cientos de vidas. Los soldados involucrados sabían que se enfrentarían a un ejército criminal con armamento poderoso, recordando incidentes como la caída de un helicóptero artillado en 2015. A pesar de esto, se alistaron para la misión, demostrando un compromiso que Loret de Mola considera digno de enaltecimiento, más allá de críticas al Gobierno o a manzanas podridas dentro de la institución.
La autocrítica de la Marina: un momento de ímpetu
Loret de Mola también evoca lo que considera el mejor momento de la Marina en el Gobierno actual. Hace cinco meses, durante el Desfile del 16 de septiembre, el almirante Raymundo Morales, secretario de Marina, se refirió con firmeza a la red de huachicol fiscal descubierta en la institución. "Pusimos ante la ley, ante la conciencia y el escrutinio de las y los mexicanos actos reprobables que no nos definen como Institución", declaró, destacando la autocrítica y el golpe de timón interno.
Sin embargo, Loret de Mola lamenta que este ímpetu no haya perdurado, contrastándolo con la esperanza de que el momento actual del Ejército sí se mantenga. En conjunto, estos episodios ilustran la complejidad y el honor en las Fuerzas Armadas mexicanas, donde el dolor y la autocrítica se entrelazan con el deber y la valentía.