A 15 años de la masacre de Allende, 12 órdenes de aprehensión siguen sin cumplirse
Han transcurrido casi 15 años desde que comandos del grupo delictivo Los Zetas irrumpieron con destrucción y desapariciones forzadas en el municipio de Allende, al norte de Coahuila. A pesar del tiempo, la justicia avanza con lentitud, y la Fiscalía General del Estado confirmó recientemente que existen tres causas penales abiertas relacionadas con este trágico evento.
Órdenes pendientes y estructura criminal impune
Federico Fernández, fiscal general de Coahuila, explicó que en el caso de Allende hay al menos tres causas abiertas y 29 órdenes de aprehensión otorgadas por el poder Judicial. De estas, solo 17 se han cumplimentado, dejando 12 órdenes pendientes de ejecutar. Estas órdenes son por delitos graves como:
- Homicidio
- Secuestro
- Delincuencia organizada
Entre las órdenes pendientes, cinco corresponden a personas que ya se encuentran privadas de libertad en centros penitenciarios. Esto incluye a los líderes del cártel de Los Zetas, Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, conocidos como Z40 y Z42, respectivamente. Según el fiscal, estas órdenes se solicitan debido a nuevas indagatorias, a pesar de que los individuos ya cumplen condenas.
Avances lentos y complicidades reveladas
La justicia ha mostrado progresos mínimos a lo largo de los años. En 2016, el exalcalde de Allende, Sergio Alonso Lozano Rodríguez, recibió auto de formal prisión por secuestro agravado, tras determinarse su complicidad con el grupo delictivo para facilitar la masacre. Este caso subraya la colaboración entre autoridades locales y el crimen organizado que exacerbó la tragedia.
Mientras tanto, en Estados Unidos, la justicia federal busca imputar nuevos cargos a los hermanos Treviño Morales por su responsabilidad directa en la masacre de Allende y eventos en el centro penitenciario de Piedras Negras. Este esfuerzo internacional contrasta con la lentitud de los procesos en México.
Familias en la incertidumbre
A pesar de los años, las familias de las víctimas siguen sin conocer el paradero de sus seres queridos. La falta de cumplimiento de las órdenes de aprehensión y la impunidad persistente mantienen viva la herida en la comunidad, que clama por justicia y verdad.
La masacre de Allende sigue siendo un recordatorio sombrío de la violencia que azotó a Coahuila y la lucha continua por alcanzar una rendición de cuentas completa. Las autoridades estatales insisten en que el caso todavía sigue su curso, pero para muchos, el tiempo se agota mientras la impunidad perdura.
