Militarización en zonas estratégicas tras muerte del capo más buscado
Elementos de la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) han incrementado significativamente su presencia en regiones clave del territorio mexicano con el objetivo de prevenir brotes de violencia tras la confirmación oficial de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como "El Mencho", líder máximo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Una semana de incertidumbre tras el operativo militar
Ya transcurrió una semana completa desde que el capo, señalado como el criminal más buscado del mundo, fuera abatido durante un operativo militar de alto impacto. El Mencho dirigía lo que analistas consideran actualmente el cártel más poderoso no solo de México, sino a nivel global, con presencia documentada en los cinco continentes y una capacidad operativa sin precedentes en la historia del crimen organizado mexicano.
La desaparición del líder máximo ha generado un vacío de poder crítico dentro de la estructura criminal. Según expertos en seguridad, ahora se enfrentan dos escenarios posibles:
- Que la organización coloque a alguno de sus líderes regionales como nuevo mando máximo
- Que se produzca una fragmentación interna que ponga nuevamente en disputa los territorios controlados por el CJNG
Los posibles sucesores en la mira de las autoridades
Desde que se confirmó oficialmente la muerte del capo, la pregunta que ronda entre población, autoridades y analistas es ¿quién tomará su lugar al frente del CJNG? En la historia reciente del narcotráfico mexicano, cuando un líder criminal es abatido o capturado, algún alto mando de la organización suele ascender para ocupar su posición.
El propio Nemesio Oseguera se vio beneficiado en su momento tras la fragmentación del Cártel de Sinaloa, transformando lo que era una célula armada en un nuevo cártel con alcance internacional. El Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha reconocido recientemente que tienen en la mira a al menos cinco personajes prioritarios quienes podrían asumir el liderazgo de la organización criminal:
- Juan Carlos Valencia González "El 03"
- Gonzalo Mendoza Gaytán "El Sapo"
- Heraclio Guerrero Martínez "Tío Lako"
- Ricardo Ruiz Velasco "El Apá"
- Audias Flores Silva "El Jardinero"
Estos individuos, vinculados presuntamente al CJNG, operan actualmente como "jefes de plaza" coordinando acciones de venta y distribución de droga, extorsiones, ejecuciones de grupos rivales, tráfico de armas y otras actividades delictivas de alto impacto. No obstante, el especialista en análisis del crimen organizado en México, el profesor Víctor Sánchez, señala que existen alrededor de 29 personas que fungen actualmente como líderes de plaza, lo que complica enormemente el panorama hacia una posible sucesión de El Mencho.
El modelo de franquicia: fortaleza que podría convertirse en debilidad
De acuerdo con informes de inteligencia de las autoridades mexicanas, una particularidad que distingue al CJNG de otros grupos criminales es que opera bajo lo que denominan un "modelo de franquicia". Este esquema de negocios ilícitos significa que, en vez de llegar a un territorio para imponerse por la fuerza como ocurría anteriormente con otros cárteles, el CJNG ha consolidado su presencia en gran parte del territorio nacional ofreciendo asociación estratégica con grupos criminales locales más pequeños.
Este modelo incluye proporcionar armas, financiamiento, logística y la posibilidad de operar bajo el nombre del grupo criminal a cambio de que estos grupos operen a favor del CJNG, con un "jefe de plaza" supervisando y monitoreando la actividad criminal en cada zona. Ahora, con la muerte de El Mencho, este mismo esquema que ha sido una fortaleza para controlar la mayor parte del territorio, podría convertirse en una causa de fragmentación si los jefes de plaza deciden independizarse, no alinearse o traicionar a quien ocupe el nuevo mando del grupo criminal.
El riesgo de surgimiento de nuevos grupos y alianzas temporales es considerable, según advierten analistas de seguridad nacional. La posible fragmentación del CJNG podría desencadenar una nueva ola de violencia en regiones que actualmente mantienen cierta estabilidad criminal, lo que explica el reforzamiento militar preventivo ordenado por el gobierno federal.



