El apodo rural que definió la identidad visual del líder del CJNG
Tras el operativo federal en Tapalpa, Jalisco, donde se reportó el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, ha resurgido el interés por los alias de quien fuera el máximo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Aunque internacionalmente se le conocía como "El Mencho", en el corazón de sus dominios era respetado y temido bajo otro nombre: "El Señor de los Gallos".
La pasión por las peleas de gallos que forjó un alias
De acuerdo con portales especializados en seguridad y registros de inteligencia, el origen de este apodo se encuentra profundamente arraigado en la cultura rural mexicana. Nemesio Oseguera era un apasionado de las peleas de gallos, actividad tradicional en las zonas rurales de Michoacán, su estado natal, y Jalisco, su principal base de operaciones.
Se sabe que era un asistente frecuente a los palenques, donde apostaba grandes sumas de dinero y participaba activamente en la organización de estos eventos. En sus inicios, antes de consolidar su imperio criminal, era conocido simplemente como "El Gallero", un alias que evolucionó a "El Señor de los Gallos" conforme creció su poder e influencia dentro del mundo del narcotráfico.
De apodo personal a marca criminal
Sin embargo, este alias no se quedó en un simple sobrenombre personal. Se convirtió en la firma visual de su poderío criminal, permeando diversos niveles de la estructura del CJNG:
- Armamento de lujo: En cateos realizados a sus propiedades, se han hallado fusiles AK-47 con cachas de oro que llevan grabado un gallo en la mira.
- Insignias y logos: Las insignias de su grupo delictivo incluían el logo de un gallo junto a la leyenda "El Señor de los Gallos, Mencho".
- Propaganda social: En las fiestas patronales de los pueblos bajo su control, era común ver a vendedores con mandiles que tenían su rostro o cajas de regalos marcadas con el logo del gallo.
Incluso en eventos públicos que patrocinaba, como jaripeos, los animadores utilizaban el micrófono para dejar claro que el agasajo era pagado por el "Señor de los Gallos". Esta estrategia de identificación visual le permitió conectar con la identidad local de las regiones donde operaba, creando una marca reconocible que trascendía su nombre personal.
La conexión cultural que fortaleció su influencia
La adopción de este símbolo no fue casual. Las peleas de gallos son una actividad profundamente arraigada en la cultura rural mexicana, particularmente en los estados de Michoacán y Jalisco. Al identificarse con esta tradición, Oseguera logró establecer una conexión cultural con las comunidades donde operaba su organización.
Este vínculo le permitió normalizar su presencia en ciertas regiones, presentándose no solo como un líder criminal, sino como alguien que compartía y patrocinaba las tradiciones locales. La figura del gallo se convirtió así en un símbolo de poder que trascendía el ámbito puramente criminal para insertarse en el tejido social de las comunidades bajo su influencia.



