La Estrategia Militar de Trump: Un Ejército Continental Contra el Narcotráfico
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha declarado que está descartada la intervención de tropas estadounidenses en territorio nacional y que no necesitaba ser invitada a la cumbre en Miami, debido a un "entendimiento" en materia de seguridad. Sin embargo, esta postura podría estar ignorando un campo minado geopolítico, ya que el presidente Donald Trump tiene una idea radicalmente diferente: la creación de un ejército hemisférico para combatir a los cárteles de la droga, sobrepasando tratados internacionales y aplicando la extraterritorialidad de las leyes de Estados Unidos.
Una Proclamación que Cambia las Reglas del Juego
Esta estrategia, inédita en la historia militar continental, fue plasmada en una proclamación realizada el sábado pasado, tras una reunión con líderes de naciones latinoamericanas y del Caribe de corte conservador y extrema derecha. El objetivo es formar una fuerza militar de intervención hemisférica, donde Estados Unidos entrenará y movilizará a los ejércitos de países "socios" para crear el ejército numérico más grande del mundo, destinado a desmantelar a los cárteles y su capacidad para exportar violencia. En esencia, se trata de una coalición militar encabezada por EE.UU., similar a las empleadas en guerras anteriores.
En México, no se ha prestado suficiente atención a esta proclamación, que representa la amenaza más seria que Trump ha lanzado hasta la fecha. Borra la intermediación multilateral no solo para combatir a los cárteles, sino para declararles la guerra de manera abierta. Esto contrasta con precedentes históricos como la Junta Interamericana de Defensa de 1942 o el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) de 1947, que enfatizaban la solidaridad continental.
El Contexto Histórico y la Situación Actual
Históricamente, hubo intentos de aplicar el TIAR, como durante la Guerra de las Malvinas en los años 80, pero no se concretaron debido al apoyo de EE.UU. al Reino Unido. Un caso más concreto fue la Fuerza Interamericana de Paz en República Dominicana en 1965, aprobada por la Organización de los Estados Americanos (OEA), con México votando en contra. Esto plantea una pregunta crucial: ¿Se podría argumentar que hay una guerra civil en México, con criminales que afectan a la población civil? Definitivamente, sí, según la perspectiva de Trump.
Desde que asumió la presidencia en enero del año pasado, Trump ha tratado a los cárteles y pandillas transnacionales como organizaciones terroristas extranjeras, describiéndolas como entidades que controlan territorios, extorsionan sistemas políticos y utilizan terrorismo para sus fines. Esta visión se ajusta a su percepción del crimen organizado en México. Recientemente, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, estableció la Coalición Anticárteles de América, con compromisos de líderes militares de 17 países, demostrando, según Trump, que la región está lista para desplegar "poder duro".
México en el Punto de Mira
En su discurso, Trump se refirió directamente a México y a la presidenta Sheinbaum, siendo los únicos mencionados explícitamente. Aunque la cumbre excluyó a países como Colombia y Brasil, sugiriendo tintes ideológicos, el objetivo principal no era solo ideológico. Mientras que Luis Inácio Lula da Silva en Brasil combate el crimen organizado sin vínculos con él, y Gustavo Petro en Colombia colabora con Washington, Trump espera más de Sheinbaum, criticando lo que llama "el control de los cárteles" sobre el Gobierno mexicano.
La situación de México es única debido a su frontera de 3,200 kilómetros con Estados Unidos, lo que la convierte en una puerta crítica. Trump ha redefinido a "nuestros países aliados" en esta lucha, prometiendo utilizar todos los recursos necesarios y someter las leyes internacionales a la extraterritorialidad estadounidense. Ha declarado que los cárteles "deben ser demolidos" y privados de control territorial y financiación, sin límites ni fronteras.
Un Nuevo Enfoque Bélico y sus Implicaciones
Trump ha evolucionado desde buscar la intervención directa de tropas estadounidenses en México, con o sin autorización, hasta considerar una fuerza similar a los cascos azules de la ONU, pero saltándose organismos como la OEA y la ONU. En Miami, presentó esta nueva fórmula bélica, encontrando respaldo de aliados incondicionales. La proclamación deja claro que México, su Gobierno y su presidenta son los destinatarios principales, transformando, en la interpretación de Trump, a un aliado en un socio hostil.
En resumen, la propuesta de Trump representa un cambio radical en la geopolítica de seguridad, desafiando normas internacionales y colocando a México en una posición de alta vulnerabilidad. La presidenta Sheinbaum y su gobierno enfrentan el reto de navegar esta compleja situación, donde las declaraciones de "entendimiento" podrían no ser suficientes ante una estrategia militar tan agresiva y unilateral.
