En un cambio de roles significativo, un grupo de agentes de tránsito en Nuevo León ha pasado de regular el flujo vehicular a convertirse en rescatistas capacitados para atender emergencias en las vialidades. Esta transformación busca mejorar la respuesta ante accidentes de tráfico y salvar vidas.
Capacitación integral
Los agentes recibieron entrenamiento en técnicas de primeros auxilios, manejo de equipo de rescate y protocolos de emergencia. La capacitación incluyó simulacros de accidentes con múltiples víctimas, donde los participantes aprendieron a estabilizar a los heridos y coordinar con servicios médicos.
Equipo especializado
Se les dotó de vehículos equipados con desfibriladores, camillas y kits de trauma. Además, se instalaron sistemas de comunicación directa con el Centro de Control de Emergencias para agilizar la atención.
Resultados inmediatos
En las primeras semanas, los nuevos rescatistas atendieron más de 50 incidentes, reduciendo los tiempos de respuesta en un 30%. En uno de los casos, lograron salvar a un motociclista que había sufrido un paro cardíaco tras un choque.
El programa piloto, implementado en los municipios de Monterrey, San Pedro Garza García y Guadalupe, podría expandirse a otras zonas del estado. Las autoridades esperan que esta iniciativa disminuya la mortalidad en accidentes viales, que en Nuevo León representa una de las principales causas de muerte.
Reconocimiento ciudadano
La población ha recibido positivamente el cambio. Testigos de los operativos destacan la profesionalidad y rapidez de los agentes. “Antes solo veías a los de tránsito poniendo multas, ahora son ángeles de la guarda”, comentó un residente.
La Secretaría de Seguridad Pública estatal planea replicar el modelo en otras corporaciones, con miras a crear una brigada especializada de rescate vial permanente.



