Expertas en educación advierten sobre riesgos de gestos aparentemente inocentes en la infancia
En el contexto de reuniones familiares, es habitual escuchar a adultos insistir con frases como "¡saluda y dale un beso a tu tío!". Sin embargo, la coach y especialista en educación Sofía Díaz Pizarro alerta que estas actitudes, aunque parezcan inofensivas, pueden incrementar la vulnerabilidad de niñas y niños frente a posibles situaciones de abuso.
La importancia de respetar la autonomía corporal desde temprana edad
Díaz Pizarro subraya la relevancia de enseñar a los menores que tienen derecho a decidir sobre su propio cuerpo, fomentando así su autonomía corporal. "Su cuerpo, su decisión" es un lema clave que, según la experta, debe ser promovido en voz alta para validar las elecciones de los niños.
Coincide con esta perspectiva la maestra Claudia Bravo, de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), quien señala que los adultos pueden, sin intención, transmitir actitudes que comprometen la seguridad física de los pequeños. "Gestos que en apariencia son inocentes, como pedir a un niño que se acerque para dar un beso o un abrazo en medio de un grupo, pueden confundir al pequeño y vulnerar su espacio personal", explicó Bravo.
Recomendaciones prácticas para padres y cuidadores
Ante situaciones donde un hijo no desee abrazar, besar o tocar a alguien, Díaz Pizarro recomienda respetar su decisión y verbalizarla públicamente. "No es un rechazo al adulto. Es una lección de vida para tu hijo", destaca la coach. "Su cerebro aprende en ese momento que tiene autoridad sobre sí mismo, que puede decir no, que será escuchado".
Este enfoque adquiere especial urgencia considerando los alarmantes datos sobre abuso sexual infantil en México. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el primer lugar mundial en casos de abuso sexual hacia menores. Además, ONU Mujeres México reporta que en seis de cada diez incidentes, el agresor es una persona cercana a la familia, como abuelos, padres, tíos o padrastros.
Las expertas enfatizan que la educación en autonomía corporal no solo protege a los niños, sino que también construye bases para una autoestima saludable y relaciones respetuosas en el futuro.



